La Catedral, refugio contra el hambre

El proyecto que empezó en el centro de Viedma con una heladera solidaria tuvo que ampliarse por el aumento de la demanda. El grupo de voluntarios que ayuda al sacerdote Luis García atiende todos los días a medio centenar de niños, jóvenes y adultos.



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La nueva imagen de la Manzana Histórica, con los horarios para las personas en situación de calle.(Foto: pablo leguizamón )

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Recibirlos, escucharlos, contenerlos: el objetivo del proyecto.

Un grupo de voluntarios de la Catedral capitalina asegura un alimento caliente todos los mediodías a más de medio centenar de personas en situación de calle.

La realidad social obligó a redoblar el esfuerzo para contener con desayuno y almuerzo a jóvenes, adultos y niños.

Todo comenzó con la instalación de una “heladera solidaria”, aprovechando el amplio espacio del edificio parroquial ubicado en pleno centro de la ciudad. Y la actividad en el comedor se fue incrementando en los últimos tres meses a partir del boca a boca.

El gestor de la iniciativa es el sacerdote Luis García. Junto a un grupo de personas se encarga de encontrar a gente que pueda colaborar con comida ya elaborada en domicilios particulares, y a la que luego se le da un golpe de horno como para que el beneficiario pueda garantizarse el plato diario.

El comienzo de semana le reportó algunos beneficios extras para los comensales ya que aparecieron varias porciones de locro, sobrantes del festejo del Bicentenario de la Independencia.

La campaña se inició en marzo pasado, solicitando también a vecinos que colaboren con otro tipo de donaciones como para dotar al lugar con utensilios, vajilla y elementos de cocina.

García puso énfasis en establecer ciertas diferencias con “heladeras sociales” que en otros puntos de país se instalan en lugares públicos cuando la gente deja comida. Insistió ante “Río Negro” que “la gran mayoría de la gente que viene acá no sólo acude por un trozo de pan, sino que para nosotros es importante verle el rostro y dialogar con ellos, porque muchos tienen necesidades de compartir cosas alrededor de una mesa”.

Apuntó que “le damos una dimensión humana porque a veces requieren de otras atenciones como una depresión”.

Una decena de personas recibió a “Río Negro” en torno a la amplia mesa. Allí agradecieron a la organización, Raúl el panadero salteño, Julio César del barrio Zatti que duerme en la terminal de ómnibus y a veces cumple tareas de “changarín”, una persona en silla de ruedas del barrio Lavalle quien se presentó como Ramón, y una mujer de nombre Rosario, quien la lleva hasta el centro su hija quien también vive en el barrio Lavalle.

La emergencia habitacional

Este “parador” ya está en plena expansión, dado de que la organización parroquial está a punto de firmar un convenio de cooperación con el municipio y con la provincia, con el propósito de instalar un centro nocturno, y de esta manera incrementar los alcances del programa que brinda asistencia a las personas en situación de calle.

Raúl Coronel, uno de los voluntarios que trabaja junto al padre Luis García.

“De los fines de semana se encarga Juan Calvo Quijano, de las 9 a las 13, porque el hambre no tiene ni sábado ni domingo”.

Aporte esperado

Datos

“De los fines de semana se encarga Juan Calvo Quijano, de las 9 a las 13, porque el hambre no tiene ni sábado ni domingo”.
$ 300.000
La Provincia enviaría la partida para los voluntarios del futuro centro nocturno.

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Río Negro

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