La CIA y la lista de la muerte

Por Thomas Mueller



Para algunos sólo supone un pequeño y lógico paso, pero otros ven en ello una nueva fase en la lucha de Estados Unidos contra el terrorismo internacional: con la “lista de liquidaciones” que el gobierno del presidente George W. Bush ha entregado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), ha dado a este servicio secreto más espacio para cazar a los terroristas en todo el mundo.

En la lista figuran, según la prensa local, “los peores de los peores”: Osama ben Laden, su mano derecha Aiman al Zawahiri y al menos dos docenas de otros terroristas buscados internacionalmente.

Un experto en terrorismo habló en la cadena CBS de un nivel completamente nuevo en la guerra contra Al Qaeda. El gobierno ha dado un paso más en su lucha. De hecho, la Casa Blanca entra de este modo en territorio nuevo.

Bush ya había permitido “de facto”, tras los atentados del 11 de setiembre, el asesinato de terroristas de Al Qaeda en Afganistán. Pero la “lista de la muerte” le da ahora a la CIA el derecho a ultimar a terroristas en todo el mundo, sin tener que consultar previamente con la Casa Blanca. De este modo, Bush socava aún más la prohibición emitida en 1978 por el entonces presidente Jimmy Carter para matar intencionadamente a políticos extranjeros. La decisión de Carter era una reacción a varios atentados e intentos de asesinato de la CIA contra políticos extranjeros “incómodos”, como el polémico intento de acabar con la vida de Fidel Castro. Todos los presidentes de Estados Unidos que sucedieron a Carter respetaron esta prohibición, hasta que Bush decidió aligerarla tras el 11-S. En su guerra contra Al Qaeda, el mandatario calificó a los terroristas como combatientes enemigos. Los primeros resultados de esta nueva política se han podido ver recientemente en Yemen: allí mató la CIA con un misil lanzado desde un avión no tripulado tipo Predator a un presunto comandante de Al Qaeda sospechoso de haber participado en el atentado contra el barco de guerra norteamericano “USS Cole” en Yemen, hace dos años. Viajaba junto a varios acompañantes en un coche cuando el misil alcanzó el vehículo.

En el ataque de la CIA también murió el ciudadano norteamericano Kamal Derwish, calificado posteriormente por las autoridades estadounidenses como combatiente enemigo. Los observadores consideran que estos ataques son reveladores de un nuevo modus operandi de la CIA. Aunque la directiva de Bush prevé que los terroristas sólo pueden ser ultimados cuando no sea posible tomarlos prisioneros o su captura causara demasiadas víctimas, lo cierto es que hoy, gracias a las técnicas modernas, es mucho más fácil matar a un terrorista que capturarlo.

Los aviones Predator pueden ser dirigidos hacia su objetivo desde una distancia de miles de kilómetros y lanzar un misil. Para la CIA, esto supone un riesgo cero. El influyente senador demócrata Joseph Biden ya ha manifestado su total apoyo a esta nueva política. Bush no tuvo otra alternativa, dijo Biden a la CBS, a la par que insistía en que la decisión fue completamente proporcionada: “Son combatientes enemigos en una guerra, lo cual no me causa ningún problema”, dijo.

Pero los analistas esperan más problemas y críticas en los países en los que ataca la CIA. En la política de Cercano Oriente ya se han comenzado a sentir las primeras consecuencias: mientras el gobierno estadounidense criticaba al principio la política de “asesinatos selectivos” practicada por Israel, ahora se limita a callar. (DPA)


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