La clase media urbana, bastión de Cambiemos
El electorado de las provincias más pobladas del centro del país fue inclinándose hacia la oposición de Massa y Macri, al tiempo que –sobre todo después de las PASO– terminó desencantada con el candidato del FpV.
Leonardo Herreros lherreros@rionegro.com.ar
La clase media urbana de las principales ciudades del país hizo la diferencia en estos comicios, incrementando su respaldo a Mauricio Macri desde las PASO de agosto hasta el categórico triunfo de ayer. El líder de Cambiemos logró convencer con su mensaje conciliador a una porción del electorado que se fue desencantando de Daniel Scioli, quien al principio de la campaña pretendía ser un puente entre el kirchnerismo y las expectativas de cambio moderado de ese electorado. Desde las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto hasta el balotaje, Macri sumó más de21 puntos porcentuales de apoyo al 30% original, mientras Scioli agregó apenas un 11% de votos al respaldo original del FpV en las PASO (38,4%). Cambiermos consolidó una ventaja en las provincias del centro del país, con eje en Capital Federal, Córdoba y Mendoza y buenas performances en Santa Fe y provincia de Buenos Aires, que ya anticipaban un viraje político hacia la oposición que a la postre sería decisivo. En estos comicios también se comenzó a percibir que la figura de Sergio Massa, de UNA, sería importante para el trasvase de votos que se definió al final. Por otro lado, el Frente para la Victoria se mantenía firme en las menos pobladas provincias de todo el norte del país y también en el extremo sur, desde La Pampa a Tierra del Fuego, más allá que en algunas provincias comenzaron a verse algunos bastiones opositores aislados. Y todavía retenía el control sobre la estratégica provincia de Buenos Aires, dado que la división del voto opositor entre Cambiemos y UNA le garantizaban una supremacía en casi todos los cordones del conurbano. En Santa Fe, la buena performance de Omar Perotti le daba esperanzas. En la primera vuelta presidencial, el 25 de octubre, ya comenzaron algunas mudanzas que fortalecieron las ambiciones presidenciales de Macri y explicaron la sorpresiva corta distancia de tres puntos entre ambos candidatos. Cambiemos logró contundentes triunfos en Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y logró achicar a un mínimo la brecha con Scioli en la provincia de Buenos Aires, gracias al efecto arrastre que tuvo el triunfo en la categoría para gobernador de su candidata María Eugenia Vidal, que se impuso al kirchnerista Aníbal Fernández, y a la caída de varios tradicionales barones del conurbano en los comicios de distritos densamente poblados como Quilmes, Merlo o Moreno. Al mismo tiempo, logró arrebatarle la provincia de Jujuy al Frente para la Victoria y recortó la distancia respecto al FpV en varias provincias del noroeste y de la Patagonia. En este comicio, casi cinco millones de votos de Sergio Massa, concentrados en su mayor parte en Jujuy, provincia de Buenos Aires, Córdoba y La Pampa, se confirmaban claves para definir la futura elección, más allá de los pequeños porcentajes que obtuvieron los otros candidatos. En el balotaje quedó claro que el grueso del electorado de UNA se inclinó por la fórmula opositora al gobierno, dándole triunfos arrasadores a Macri en Córdoba, Santa Fe y victorias en Jujuy, San Luis, La Pampa y La Rioja, donde había perdido en primera vuelta, que se sumaron a los bastiones que Cambiemos ya tenía en Capital Federal y Mendoza. Buenos Aires quedó para Scioli, por un punto. Al mismo tiempo, ganó en las capitales de provincias que se inclinaron por el FpV como Misiones, Tucumán, Corrientes, Catamarca y Salta, entre otras.
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