La crisis toca de cerca a centros de salud barriales de Roca

En barrio Nuevo hay un solo médico para atender a una población de miles de habitantes. Los insumos son insuficientes.



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El centro de barrio Nuevo es el que más siente la crisis.

ROCA (AR).- Exceso de pacientes e insumos insuficientes son dos de las mayores problemáticas que ilustran la crítica situación en los centros de salud roquenses. El caso más preocupante es el de barrio Nuevo, donde hay un sólo médico para atender una población cercana a los 18.000 habitantes. El panorama es similar en otros centros asistenciales y sus responsables alertan sobre una sobresaturación de la atención primaria.

Así lo confirmó el director del Departamento de Actividades Programadas para el Área (DAPA) del hospital local, Mario Zurbriggen, quien aseguró que “se está trabajando al límite”. Al respecto, detalló los múltiples obstáculos que se les presentan a diario a los profesionales de la sala de barrio Nuevo, donde “la tarea se dificulta principalmente por la falta de personal y porque el centro quedó chico”. No obstante, a las limitaciones físicas hay que sumarles otras carencias como por ejemplo, la escasez de elementos indispensables para brindar una atención adecuada.

En este sentido, Emilio Pevsner, médico a cargo de estos consultorios, advirtió que este es uno de los tantos inconvenientes que impiden brindar una óptima asistencia. “Llegamos a estar dos meses sin algo tan básico como hisopos para tomar las muestras de la garganta y muchas cosas las conseguimos por autogestión”, contó.

Por otra parte, “una de las cosas más urgentes es tener un mucamo todos los días, durante toda la jornada laboral”, indicó. Es que, actualmente la limpieza “se hace día por medio porque compartimos mucamo con barrio Noroeste”, aclaró Juana Ulloa, una de las enfermeras, quien explicó que “es así que ocurre a veces que en un consultorio donde se hace atención ginecológica no se limpia de un día para el otro”.

Por tal motivo, esos espacios quedan inutilizados por falta de higiene, ya que no es función de médicos y enfermeros encargarse del mantenimiento de la limpieza y además la sobrecarga de tareas que tienen por la masiva demanda de atención médica es abrumadora. “Cuando llegamos a las 7 la cantidad de gente que hay haciendo cola para atenderse llega hasta la esquina”, describió Ulloa.

Ampliaciones, remodelaciones, provisión de insumos, incremento de personal son algunos de los históricos pedidos que los centros realizan hace tiempo. Sin embargo, “si se tiene en cuenta que lo correcto sería asignar un médico y un enfermero cada 1.000 personas, en un lugar como barrio Nuevo con una población de 18.000 habitantes, se necesitaría un mini-hospital para cubrir la demanda”, opinó Pevsner, quien además contó que debe ausentarse del centro dos días por semana para atender la guardia del hospital.

Sin embargo, actualmente la planta de personal del centro está integrada por un solo facultativo, dos enfermeras y un empleado administrativo, quienes reciben “casi 150 consultas diarias”, según precisó Zurbriggen.

En estas condiciones, “es imposible cubrir la parte asistencial, entonces empezamos a trabajar en grupo, pero nos encontramos con que no hay espacio”, narró Pevsner, quien relató que la semana pasada para dar una charla de prevención destinada a padres de adolescentes, “tuvimos que reunir a los vecinos en la salas velatorias, es tragicómico”.


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