La crisis y los errores imponen al “superministro”

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La corrida cambiaria, término que al gobierno nacional le resulta muy incómodo, y los errores propios del Poder Ejecutivo llevaron a recrear la figura de un “superministro” en el gabinete.

En este caso quien será ese “coordinador económico” supremo es Nicolás Dujovne, titular de la cartera de Hacienda de la Nación, funcionario que fue criticado por propios y ajenos a partir de la disparada del dólar y la falta de un “plan B” para frenar la sangría de divisas que sufre el país.

Sorprendió sin dudas la designación de Dujovne en ese cargo, teniendo en cuenta que hasta hace muy pocos días circularon varios nombres como posibles reemplazantes. Los rumores no sólo circularon en el mercado, entre los agentes económicos, sino en el propio seno del gobierno nacional y entre los principales asesores que acompañan al presidente Mauricio Macri.

Finalmente, hace 12 días Dujovne debutó como coordinador y su comienzo fue con algunas rispideces con otros integrantes. Especialmente con el ministro de Agricultura, Luis Etchevehere, por la polémica de la aplicación o no de las retenciones a la soja, algo que finalmente terminó laudando el presidente Macri.

Esto demuestra que en lo inmediato, aún con errores políticos propios, el gobierno nacional se dio cuenta de que en la política económica había “demasiados caciques”.

Marcos Peña, jefe de Gabinete; sus segundos, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana; Rogelio Frigerio, ministro del Interior; Dujovne, de Hacienda; Luis “Toto” Caputo, de Finanzas; Juan José Aranguren, de Energía; Guillermo Dietrich, de Transporte; Jorge Triaca, de Trabajo; a los que se suma Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central.

Muchos ministros, quizás demasiados, un error desde el comienzo. Segundo error: delegar a partir de principios del 2017 todo el manejo de la política económica en el tridente de la Jefatura de Gabinete, que tuvo como punto culminante la fallida conferencia de prensa del 28 de diciembre del año pasado, en donde se anunció el cambio de metas inflacionarias y fue el primer gran disparador del dólar.

Falta de coordinación, cada uno tirando para su propia quinta, hasta que saltó hacia arriba la tasa de interés y el gradualismo empezó a zozobrar.

Recién allí, “cuando la situación empezó arder”, el gobierno se dio cuenta de la falta de coordinación entre Jefatura de Gabinete, ministerios de Hacienda y Finanzas y el Banco Central.

Regreso al FMI

Tras el desgaste político que significó volver al FMI y algunas decisiones que después se tomaron, es elocuente que el presidente se dio cuenta de que necesitaba un funcionario “exclusivamente económico” para manejar la coyuntura, allí donde el tridente de Jefatura de Gabinete había quedado muy mal parado.

El desafío ahora es ver si Dujovne tiene el perfil político necesario para coordinar las distintas áreas y llevar adelante los recortes de gastos imprescindibles para despejar de a poco las grandes dudas que existen sobre la Argentina, tanto a nivel local como externo.

¿Será Dujovne ese superministro?

Argentina tuvo algunos. El más famoso fue Domingo Cavallo, hoy repudiado desde diferentes sectores. Después fue el turno de Roberto Lavagna, y el último ministro relevante en ese rol fue Axel Kicillof, durante el gobierno de Cristina Fernández.

Claramente la palabra “superministro” no suena bien ni trae gratos recursos.

Lo que necesita el país es trabajar más seriamente, en forma responsable, y que los funcionarios que gobiernan aprendan a consensuar en equipo en manera coordinada en la gestión del partido político que sea, un aspecto que en nuestra sociedad parece cada día más difícil.


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