La culpa, madre de todos los boicots



"Autoboicot" es el nuevo libro del psicólogo Bernardo Stamateas donde brinda herramientas para vencer las trampas mentales que impiden creer en uno mismo y asegura que "muchas veces somos nosotros mismos quienes nos ponemos palos en las ruedas".

"Después de escribir ´Gente tóxica´ descubrí que los tóxicos somos nosotros mismos. Investigando por qué nos trabamos, descubrí que la emoción que hace que nos autoboicoteemos es la culpa", asegura el también teólogo.

Stamateas explica que la culpa viene de varias ramas: de la religión, de la cultura y de preceptos familiares y se convierte en una condena emocional perpetua que dice "tenés que sufrir". Muchas personas están convencidas de que en la vida hay que sufrir porque de esta manera "Dios me va a querer más", "sufrir purifica", "si sufro pago el precio para poder disfrutar", sin darse permisos para vivir sin culpa.

"En el libro distingo emoción de sentimiento. Emoción es algo que viene, tiene reacción física, dura un momento y se va. Mientras que el sentimiento es algo que se instala, en general no tiene reacción física y uno la puede tener toda la vida, incluso sin darse cuenta", describe.

El autor del best seller ´Gente tóxica´ dice que "la bronca es una emoción. Si me enojo se me acelera el corazón y después pasa. En este sentimiento entra la culpa que es emotiva". En el libro, editado por Planeta, se tratan los típicos pensamientos que tienen las personas que se autoboicotean como: "no valgo nada", "no necesito a nadie ni a nada", "no voy a permitir que te metas en mi vida", "sin vos no éxito", "primero vos, y luego yo", "lo dejo para después" y "no puedo", entre otros temas.

La culpa, básicamente, se centra en tres lugares: buscando personas, lugares o trabajos en los que se maltrate; maltratarse a uno mismo -esa voz interna crítica que ataca sobre a todo a muchas mujeres mayores de 40-, y por último lastimar al otro, sobre todo a quienes más nos quieren. La culpa también es un sentimiento cultural: no se soporta el éxito porque es sospechoso. Las típicas frases cuando se ve a una persona exitosa es "anda a saber cómo lo logró". El éxito general sospecha.

Sobre el objetivo del libro, el teólogo y sexólogo aclara que "la idea es que cuando uno comienza a entender cómo funciona la culpa, la pueda destraba"r.


Comentarios


La culpa, madre de todos los boicots