La defensa sugirió que al maestro lo mató otro docente

La hipótesis es que le pegó con una barreta cuando intentaba ayudarlo a salir del auto. Simon planteó además que el proceso fue nulo y fraudulento. Pidió la absolución.





NEUQUÉN (AN).- El defensor del cabo primero José Darío Poblete, Ladislao Simon, sugirió que a Carlos Fuentealba lo mató otro docente al golpear con un hierro la luneta del Fiat 147 en el que viajaba, para romper el vidrio y rescatarlo. Atribuyó a otro policía el disparo de la granada de gas lacrimógeno que ingresó al vehículo, repitió que no entiende la acusación y reclamó la absolución de su cliente, quien al final de la audiencia se declaró inocente. La sentencia será leída el martes 8 a partir de las 9.

La hipótesis planteada por el defensor fue el punto culminante de un alegato polémico que duró 6 horas y 15 minutos, en el que acusó a la fiscalía de cometer «fraude procesal» porque supuestamente ocultó y manipuló pruebas, y a la querella, de fabricar testimonios. Simon afirmó que casi todos los actos de la investigación son nulos o fraudulentos, lo que le valió una dura réplica y un pedido de sanción disciplinaria.

Su verborragia lo hizo incurrir en una comparación poco feliz: dijo que la actitud de los policías que incriminan a Poblete «fue una reacción instintiva ante el temor de quedar presos. Como hacíamos en la escuela, alguien tiraba una tiza y culpábamos a otro». En este caso el muerto es un docente, y lo que le tiraron fue un escopetazo que le destrozó la cabeza.

Simon esbozó su polémica hipótesis sobre lo sucedido el 4 de abril de 2007 en Arroyito al promediar su alegato. Señaló que el sargento primero Víctor Pérez, compañero de Poblete en el GEOP Zapala, fue el que disparó una Pistola Federal (lanzagases) hacia el Fiat 147 en cuya parte posterior viajaba Fuentealba, tratando de escapar de la represión policial.

«Es imposible que ese cartucho golpeara a Fuentealba en la cabeza», aseveró el defensor. En cambio, señaló que rompió la luneta, ingresó al auto, le estalló a sus pies y empezó a liberar el gas.

Mientras la viuda Sandra Rodríguez, presente en la sala, se tomaba la cabeza, Simon continuó: Fuentealba trató de destruir la luneta para escapar pero sin lograrlo; acercó su cabeza al vidrio y en ese momento «recibió el golpe con una barreta». No dijo quién se lo aplicó, pero en ese momento el Fiat estaba rodeado únicamente por otros docentes que rompieron la luneta para rescatarlo.

De pie ante los jueces, Simon imitó el movimiento que habría hecho el golpeador: recordó a un bateador de béisbol.

Apoyó su hipótesis en una imagen televisiva del baúl del 147, tomada después del hecho, en la que se puede apreciar el cartucho quemado y un objeto que podría ser una barreta. A criterio del querellante Gustavo Palmieri, el defensor «debió haber presentado pruebas; una argumentación no alcanza para generar una hipótesis comprobada. Son fuegos artificiales».

Otro elemento en el cual se basó el defensor de Poblete fue una campera que tendría la marca de una quemadura. «Ésta es la prenda que se utilizó desde afuera para romper la luneta, con ella se tomó un elemento candente que los jueces entenderán cuál fue», dijo. Según este otro argumento, el cartucho que según la fiscalía y la querella impactó en la cabeza de Fuentealba habría sido introducido desde afuera.

Planteó una tercera posibilidad respecto de esa granada: como su fecha de vencimiento es setiembre del 2006, no descartó que «alguien la haya tenido guardada como recuerdo y la llevó al lugar del hecho».

Terminó su alegato repitiendo: «no estoy en condiciones de decir nada más porque no sé de qué defenderlo a Poblete».


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