La discusión entre las instituciones de salud
Sigue sin saberse de dónde salió la bacteria o cómo llegó a los alimentos o al agua. Y tampoco está claro el tratamiento, ya que lo normal -el uso de antibióticos- puede estar contraindicado, porque la bacteria es resistente e incluso se puede provocar que cree aún más toxina shiga.
La situación, sin embargo, puede cobrarse otra víctima: las relaciones entre los dos principales organismos sanitarios de Europa, la oficina regional de la OMS y el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC). Este último fue el primero en identificar la bacteria como una del tipo 0104:H4 con una intensiva caracterización de sus genes. Y, después de las declaraciones ayer de la representante de la OMS Hilde Kruse, sacó una nota negando que pueda hablarse propiamente de una mutación, ya que de lo que se trata es de una cepa conocida que ha adquirido genes de otra.
Para ambas instituciones este tipo de discusión es importante. Para la OMS, porque tiene que ganar la credibilidad perdida con la gripe A y, en menor medida, con su reciente anuncio del posible efecto cancerígeno de los móviles. Para el ECDC, porque es un organismo joven (se creó en 2005) y tiene que ganarse un puesto como centro de referencia.
Sigue sin saberse de dónde salió la bacteria o cómo llegó a los alimentos o al agua. Y tampoco está claro el tratamiento, ya que lo normal -el uso de antibióticos- puede estar contraindicado, porque la bacteria es resistente e incluso se puede provocar que cree aún más toxina shiga.
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