La disputa por los restos de Zapata

Por Gerardo Marín



El legendario Emiliano Zapata, el caudillo del sur, no puede descansar ni muerto a juzgar por la polémica surgida entre varios pueblos de Morelos, centro de México, que reclaman para sí los restos del general.

La vida de Emiliano Zapata estuvo estrechamente ligada a su estado natal, Morelos, donde nació (Anenecuilco, 1873), fue asesinado (Chinameca, 1919) y desarrolló la mayor parte de su lucha revolucionaria.

El cuerpo del general en jefe del Ejército Libertador del Sur reposa en la Plaza Revolución del Sur del cercano municipio de Cuautla, también en Morelos.

La nueva polémica sobre los restos de Zapata no ha saltado por las demandas de ninguna de estas ciudades, sino por la pretensión de cientos de campesinos del municipio de Villa de Ayala, muy próximo a los anteriores, donde don Emiliano firmó el famoso Plan de Ayala en 1911, base de su propuesta de reforma agraria para el uso comunal de las tierras.

Los campesinos de Ayala están convencidos de que los restos mortales del general Zapata deben descansar en Anenecuilco, donde nació y donde se encuentra su casa-museo.

Para obtener sus deseos, tendrán que vencer el rechazo de Mateo, Ana y Diego Zapata, hijos del caudillo del sur, que no están por la labor de mover los restos de su padre.

Pese a la negativa de la familia, el comisario de Villa de Ayala, Javier Nolasco, ha asegurado que no darán marcha atrás en su pretensión que, a su juicio, cumple la última voluntad del general.

Entre los argumentos que utilizarán para convencer a familiares y autoridades, Nolasco se refirió a un proyecto elaborado por los campesinos para remodelar la modesta casa-museo de Zapata y construir ahí un mausoleo "digno del caudillo".

Además, los promotores de este último viaje de Zapata pretenden crear un centro de estudios sobre la lucha agraria en México y una biblioteca especializada sobre la revolución mexicana. (EFE)


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