La dolarización progresista



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MIGUEL ÁNGEL ROUCO (*) DyN

Si hay algo que no se le puede negar a la administración Kirchner es su esfuerzo. A pesar de los contratiempos y de las condiciones adversas, el gobierno se esfuerza y está a punto de lograrlo. Al rescate de la memoria, el gobierno está logrando cristalizar su viejo anhelo de los 70. Tanta muerte, tanta sangre derramada, tanto fracaso no parece haber sido útil a la memoria oficialista, empeñada ahora en abrir el último tesoro. En su versión siglo XXI, el progresismo, luego de haber vaciado todas las alcancías a su alcance, la emprende con las reservas del BCRA, provocando zozobra entre millones de argentinos, hipersensibilizados frente a la amenaza de dilapidar los últimos recursos. Por estas horas, y frente a semejante operación, tanto la flamante presidenta del Banco Central como el ministro de Economía intentan disuadir a los argentinos de convertir sus ahorros en activos externos. “El dólar no se va a disparar”, replican una y otra vez. Si algo conocen los argentinos es el esquizofrénico doble discurso de la clase política dirigente. Más allá de los intentos oficiales de explicar lo inexplicable, la consecuencia lógica de echar mano a las reservas es un incremento de los agregados monetarios y una mayor tasa de inflación. Si la teoría oficial fuera cierta, ¿para qué compró Néstor Kirchner dos millones de dólares? Pero como si fuera un privilegio de unos pocos, mientras el ex presidente puede adquirir libremente semejante cantidad de divisas, el gobierno ejerce un control policíaco sobre las compras de divisas del resto de las personas. Si la teoría oficial fuera cierta, ¿por qué el gobierno no libera el mercado cambiario sin aplicar ningún tipo de cortapisas y permite que la gente elija si se queda con los pesos o bien opta por resguardar sus ahorros en activos externos, sean dólares, euros, oro o yenes? El proceso de dolarización de portafolios no es casual sino que es la consecuencia de la falta de respaldo de la moneda local. El Fondo del Bicentenario es el comienzo. Si el gobierno va a liquidar las reservas, sea para pagar deuda o para aplicarla al gasto público, los que van a quedar en el mercado son los pesos sin respaldo. ¿Cuál es el valor de papelitos de colores sin respaldo? Los pesos que tienen los argentinos en sus bolsillos pasarán a ser una cuasimoneda de un cuasipaís. Un país sin moneda propia, sin respaldo, no tiene otra alternativa que adoptar una moneda extranjera. Ya no habrá discusión sobre la emisión monetaria porque esa facultad estará en manos de otro gobierno. No habrá discusión sobre el señoreaje y mucho menos sobre el rol del BCRA. Cuando se liquiden las reservas, la discusión sobre la independencia del BCRA será abstracta. Tal vez sea la solución al viejo vicio argentino de darle a la máquina de imprimir dinero para tapar los mamarrachos de los políticos. Casi sin quererlo, el progresismo está llevando al país a la dolarización de su economía. El progresismo marcha hacia la globalización y el Consenso de Washington. Aunque tarde, finalmente lo entendió. Eso sí, con la adopción de una moneda extranjera, la Argentina podrá vivir sin el tormento inflacionario y sin déficit porque no habrá respaldo para financiarlo y la maquinita de hacer billetes la tendrá otro...


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