La economía argentina, amenazada por un complejo ciclo de estanflación

Reconocimiento oficial de que la crisis mundialempieza a restringir la posibilidad de colocar productos nacionales. El Fondo Monetario Internacional comprobó deterioros que calificó de “preocupantes”.





La inflación y el estancamiento en el nivel de actividad generan problemas en el modelo K

Miguel Ángel Fuks

miguelangelfuks@yahoo.com.ar

La “estanflación” (del inglés “stagflation”) indica el momento o la coyuntura en que se registra un estancamiento o una reducción en el nivel de la actividad económica, acompañado por una inflación elevada y creciente cuyo ritmo no cede.

Aunque la expresión habría sido utilizada en 1965 por Ian McLeod, entonces ministro de Finanzas de Gran Bretaña, para Juan José Llach, director de Economía del Instituto IAE de la Universidad Austral, exsecretario de Programación Económica y exministro de Educación, fue un “término acuñado hace 50 años por economistas para caracterizar a la Argentina en 1962”. Y agregó que eso “revela que a nuestro país le cuesta mucho aprender de su pasado y tropieza, en cambio, varias veces con la misma piedra”.

En su libro “Estanflación”, editado en el 2008, Domingo Felipe Cavallo agregó el subtítulo “Inflación con recesión”. Tras reconocer allí sus errores, se autopublicitó: “Si bien entre 1991 y 2001 conocimos una década de estabilidad de precios, desde 2002 en adelante la inflación está de nuevo entre nosotros y nadie sabe por cuánto tiempo más. Hay mucha inflación reprimida por controles e intervenciones distorsivas del Estado en todos los mercados”. Ya entonces reclamó del gobierno “un sinceramiento de la economía y pagar los costos políticos. (…) Estamos viviendo un clima de estanflación, con mucha inflación reprimida, pero al mismo tiempo desinversión y fuga de capitales”.

“Lo más preocupante del nivel de actividad económica –agregó Llach– es la caída de la inversión, que con mejores señales podría estar compensando el menor dinamismo del consumo”. Aseveró que “los convenios colectivos de trabajo demoran en firmarse y aquellos que lo han hecho muestran aumentos irreales del 22 al 24%, ya que incluyen sumas fijas no agregadas a los porcentajes”. Quien en su momento colaboró con Cavallo, recientemente observó que “muchos indicadores empezaron el año mostrando sólo desaceleración pero hay algunos que ya revelan señales de recesión”.

Según el arbitrario Indec, el Producto Bruto Interno (PBI) creció el 8,9% en el 2011 y en este 2012 aumentaría del 4 al 5%, pero recientemente el Estudio Bein pronosticó entre el 2 y el 2,5% como promedio anual, por la caída en los sectores agropecuario (consecuencia de la sequía), de la construcción y de la industria. Estos comportamientos afectaron la creación de empleo, los salarios reales y la distribución del ingreso. La incertidumbre sería una consecuencia adicional, verificada en el comportamiento del dólar marginal, el retiro de depósitos en dólares, la fuga de capitales y la baja de las reservas internacionales.

Marina Dal Poggetto, economista jefa del Estudio Bein, aseveró que esa pauta del 2/2,5% se cumpliría si “Brasil se recupera y se logra un nivel de estabilización financiera a nivel internacional”, escenario que sería consistente con “una devaluación más rápida que lleve el dólar oficial a cinco pesos a fin de año”. Aunque dijo que “esto no es un colapso”, vaticinó que “puede terminar en una recesión”.

“El estancamiento de la economía es palpable, la inflación no cede, la tensión cambiaria persiste, la situación fiscal se deteriora y las reservas internacionales no crecieron”, observaron en el primer semestre del año en la consultora Ecolatina.

Relevamientos realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) demostraron que el estimador mensual de actividad económica (EMAE) tuvo una caída interanual del 0,5% en mayo, de acuerdo con estudios privados la primera desde julio del 2009. Entre el quinto mes de este año y el mismo lapso anterior, por ejemplo, hubo una reducción del 8,8% en la construcción y del 4,6% en la industria.

El comportamiento del estimador mensual industrial (EMI) del Indec reflejó resultados negativos en tres meses consecutivos: abril (-0,5%), mayo (-4,6%) y junio (-4,7%).

El índice de producción industrial (IPI) con desestacionalidad cayó un 0,9% en el primer trimestre del año respecto del último del 2011 y corroboró que la reactivación había terminado en algún momento del año pasado.

Las exportaciones de manufacturas de origen industrial ascendieron el 1% en los primeros cinco meses del 2012 y las de origen agropecuario disminuyeron el 1%. Axel Kicillof, viceministro de Economía, aceptó este mes que la economía mundial atraviesa “un momento aciago” y “empieza a restringir la posibilidad de colocar productos argentinos”.

Para la consultora Ecolatina las inversiones habrían declinado el 5% interanual durante el primer semestre, con retroceso desestacionalizado desde fines del 2011, atribuido a la construcción y los equipos durables de producción. Las menores inversiones se reflejaron en las importaciones de bienes de capital, en parte por no cumplirse el plan gubernamental de “sintonía fina” lanzado a fines del año pasado.

El deterioro de las inversiones y la inflación fueron calificados de “preocupantes” por el Fondo Monetario Internacional, que reiteró sus cuestionamientos a las cifras del PBI y aludió al aumento del 52% en los precios al consumidor entre el 2007 y el 2011, cuando el promedio de los mismos en las provincias fue del 181%…

La Argentina “ya está en recesión”, por las medidas adoptadas para contener la fuga de divisas, observó Manuel Solanet, presidente de la consultora Infupa, exsecretario técnico del Instituto Nacional de Planificación Económica (INPE) y exsecretario de Hacienda. “Esto es un avance gradual del intervencionismo, tanto sobre el mercado de cambios como el comercio exterior, respondiendo a una preocupación del gobierno que está falto de divisas y de pesos”, aseveró. Para Solanet, la estanflación en ciernes “es una realidad”.

Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, arremetió y proclamó que la inflación sólo existe en las fantasías “calenturientas” de quienes conspiran para hacer caer el gobierno nacional. Cerca de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sugirieron enjuiciar a las consultoras que no demostraran cómo efectúan las mediciones que proporcionan al Congreso y las cuestionadas, a su vez, reclamaron que el Indec confesara lo que hace.

Los precios al público de los productos de consumo masivo no guardan relación con los que el Indec toma en cuenta. Carlos Melconian, director de la consultora M&S, afirmó que los stocks que se manejan a esos valores son tan reducidos que en los supermercados casi no alcanzan a poner los productos en las góndolas y ya desaparecen.

Frente al fracaso de los controles de precios, la disparada del dólar paralelo y la desaceleración de junio, consultoras que a fines del 2011 habían pronosticado una inflación del 18% para este año no hace mucho tiempo estimaron que oscilaría entre el 25 y el 30%.

El gobierno nacional agotó los mecanismos para financiarse y las provincias enfrentaron problemas para cumplir sus obligaciones, sobre todo las salariales. Tampoco pudo recurrir a los préstamos internacionales por no resolver su deuda externa, como la tan demorada con el Club de París.

De acuerdo con una encuesta de MBC Mori, la inflación de fines de abril era un problema “muy grave” para el 37% de la población adulta y “grave” para el 45%; sólo el 18% coincidía con el gobierno en que era “poco o nada grave”. A todo esto, el 32% de los entrevistados aceptaba que la situación económica era “mala” y el 13%, “muy mala”.

A semejante situación se agregó que los ingresos públicos para financiar gastos del gobierno fueron menores. En junio la recaudación tributaria de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) tuvo un ascenso interanual del 20,5%, inferior a la inflación calculada por las provincias y por las consultoras.

El gobierno no admitió que la inflación real superara la del Indec y siguió actuando sobre las consecuencias y no sobre las causas. El cepo cambiario, las importaciones para “recuperar” dólares y las limitaciones a las mejoras de las remuneraciones fueron insuficientes para frenar el flagelo, al igual que la no recuperación de los equilibrios macroeconómicos.

El Banco Central (BCRA) tiene “licencia para imprimir” desde la reforma de su carta orgánica, por lo que “la emisión dependerá menos de límites institucionales y legales y más de la calidad de la política monetaria y de las convicciones de su conducción”, subrayó Miguel Kiguel, director de la consultora EconViews, exsubgerente general de Economía y Finanzas del Banco Central y exsubsecretario de Financiamiento de la Nación. No la consideró una reforma “casual” sino el reflejo de “la necesidad de seguir financiando al Tesoro con emisión”.

“Desaceleración” fue la palabra más usada en el ámbito económico durante el primer semestre del año, por las caídas mencionadas, los efectos de la sequía, las menores ventas en los supermercados y las repercusiones de las limitaciones a la compra de dólares en el mercado inmobiliario (aunque se concreten operaciones en pesos), entre otros indicadores. El escenario dependería incluso del desenvolvimiento de la economía brasileña.

El Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires (Cucicba) reveló que su tarea y la construcción se encuentran “técnicamente en recesión”, por “una creciente paralización de obras”, “la postergación de nuevos proyectos de inversiones” y la “perspectiva cierta de cierre de empresas”.

Juan Mario Jorrat, del Instituto de Investigaciones Económicas (Inveco) de la Universidad Nacional de Tucumán, afirmó que no se debería hablar de desaceleración porque ésta se comprueba “cuando el nivel económico mensual continúa creciendo pero a tasas menores”. Si hay que atenerse al Índice Compuesto de Actividad Económica de la Argentina (ICAE), confeccionado mensualmente por el Inveco sobre la base de once indicadores de la industria, la construcción, la recaudación, las ventas minoristas, las importaciones y la evolución de los salarios, por citar algunos, el país entró en recesión en noviembre pasado.

Las probabilidades de que eso ocurra en la segunda mitad del año treparon al 99%, según el Índice Líder que elabora el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Sobre la base de la evolución de distintas actividades, descendió en mayo un 18,9% contra igual mes del 2011, algo que constituyó la séptima baja interanual consecutiva y la mayor desde comienzos del 2009. La retracción del 5,1% frente a abril implicó la decimotercera contracción intermensual desde diciembre del 2010.

Desde el CIF aclararon que eso “no quiere decir necesariamente que el 2012 vaya a mostrar crecimiento negativo, porque al promediar los cuatro trimestres podría llegarse a un exiguo resultado positivo”.


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