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La exportación frutícola a ultramar continúa un 30% abajo

La suerte de la actividad parece ser cosa juzgada este año. Se profundiza el desfinanciamiento del sector.



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La crisis valletana

La temporada frutícola de exportación parece encaminarse a un cierre muy pobre, cuando ya han transcurrido cuatro meses de las ventas con destino de ultramar.

Las estadísticas proporcionadas por la terminal de servicios portuarios Patagonia Norte muestran que, al cierre de abril de este año, los embarques alcanzaron las 162.877 toneladas, cifra que resulta un 30% inferior a los despachos realizados en igual período del 2014.

Ninguno de los productos que se comercializan en el exterior escapó a una debacle generalizada, que arrancó mal allá por enero del 2015, mes que se quedó con el triste récord de ser el primero en la historia frutícola valletana en que no se registraron despachos de frutas a mercados externos.

Esa llamativa situación se dio por distintos motivos que en su momento fueron muy conocidos a nivel regional, pero se pensaba recuperar el camino recorrido en el futuro inmediato.

Muy por el contrario, fue el puntapié para una nueva sucesión de hechos que impidieron que el complejo frutícola despegara en los meses siguientes y llegara a estos días con los pobres números apuntados.

A todo esto se sumó en el último mes la imposibilidad de ingresar con fruta a Brasil debido a la presencia de carpocapsa en cargamentos que se había despachado hacia ese destino, el que aparecía como la tabla de salvación para las alicaídas arcas de la fruticultura regional.

El combo que afecta a la actividad tiene varias aristas y por ese mismo motivo es complejo de resolver. Por un lado, el cierre momentáneo de destinos (Brasil) y, por otro, la pérdida de competitividad por fuertes devaluaciones en los mercados de ultramar (Brasil, Rusia).

En el plano doméstico juega un papel fundamental la inflación, que mete presión sobre los costos de insumos y la mano de obra indispensable en chacras y galpones.

En un determinado momento se pensó que, devaluando, se podría otorgar mayor competitividad a la actividad frutícola, pero la idea fue descartada de plano por el gobierno nacional que insiste en un dólar planchado y retrasado en su valor de acuerdo con otros tipos de cambio que maneja el mercado, como por ejemplo el dólar blue que está un 40% por encima del tipo de cambio oficial.

De todas maneras, devaluar sin frenar la inflación es un alivio momentáneo para cualquier tipo de actividad, porque esto ya se hizo en enero del 2014 y lo que se ganó de un día para otro en esa oportunidad ya se perdió con el correr de los meses y se volvió al punto de partida en el mejor de los casos.

Ahora las expectativas están puestas en la llegada de un nuevo gobierno, aunque los candidatos en danza no se han explayado demasiado sobre lo que van a hacer para resolver las cuestiones económicas que aquejan a los productores.

En lo estrictamente comercial, las exportaciones de peras se ubicaron en 134.554 toneladas, con una caída interanual del 27% (ver cuadros).

El resultado para las manzanas fue peor, ya que los envíos externos se desplomaron un 41,7% entre ambas temporadas.

Entre los principales destinos para la fruta valletana se ubicaron Rusia, Estados Unidos, Holanda e Italia, en ese orden.

Los rusos bajaron su nivel de compras de frutas durante este año en un 30%. De peras adquirieron 40.523 toneladas (un 33% menos) y de manzanas 5.824 toneladas (-7,8%).

Dentro de la debacle generalizada, Estados Unidos representó la buena noticia del día. Sus importaciones de peras se ubicaron en 32.611 toneladas (un 6% más), mientras que las de manzanas crecieron un 154%, con un volumen mucho menor al de las peras, 4.823 toneladas.

El principal exportador de peras y manzanas en el cuatrimestre fue Patagonian Fruits Trade SA, con despachos por 37.912 toneladas (ver cuadros), seguido por Expofrut, con 34.182 toneladas.


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