La fiscalía se sintió agraviada y la querella pidió una sanción

Dijeron que el defensor faltó a la verdad y habló ridiculeces





NEUQUÉN (AN).- Los fiscales Alfredo Velasco Copello y Sandra González Taboada se sintieron «agraviados en lo personal» por las afirmaciones de Ladislao Simon, lo acusaron de «faltar a la verdad» y ratificaron la legalidad de la investigación que el defensor calificó de «fraudulenta». El querellante Gustavo Palmieri dijo que el juicio no se merecía un final «lleno de insultos, blasfemias y ridiculeces», y pidió a la Cámara que le aplique una sanción disciplinaria.

Los representantes de la acusación utilizaron su derecho a réplica luego del alegato de Simon, quien llegó a decir que la sala de audiencias fue «una zona liberada copada por la querella, que hizo y deshizo a su gusto» y que la fiscalía había cometido «un fraude procesal» al «manipular las pruebas» para perjudicar al imputado.

Velasco Copello -quien se ofendió porque el defensor lo llamó «Velazco Ferrero»- dijo que todas las afirmaciones de Simon «se basan en suposiciones y conjeturas agraviantes» que «no hacen a la real defensa del imputado».

Añadió el fiscal que algunas de sus aseveraciones «insultan a la inteligencia» o son «asombrosas» por su desconocimiento del Código Procesal.

En un breve diálogo con «Río Negro» al término de la audiencia, el fiscal dijo que nunca le había pasado asistir a un alegato así. «Una cosa es defender y otra chicanear, insultar».

A su turno González Taboada dijo, mirándolo a los ojos: «jamás pasé por el agravio personal que tuve que soportar hoy. El desconocimiento del defensor sobre el trabajo de la fiscalía lo hizo cometer errores garrafales e injuriosos. Daría la impresión de que para ejercer la defensa, Simon tuvo que utilizar medios desleales».

Palmieri le espetó: «no voy a permitir que se me diga que tengo que dejar de engañar a la gente, que cometí actos de irresponsabilidad profesional o que formaba parte de un grupo dedicado a fabricar pruebas».

«Se pretende hacer creer a la sociedad que este es un proceso fraguado para condenar a Poblete», agregó. «No sólo es ofensivo en términos personales -continuó- sino también institucionales».

También señaló que después de 14 audiencias y 70 testigos «este señor (por Simon) viene a vender una historia que nadie vio, como que a Fuentealba lo mató una barreta».

Lo acusó además de «actuar como abogado de Jorge Sobisch» porque cuando el ex gobernador estuvo sentado como testigo «no le formuló ninguna pregunta».

Simon los escuchó en silencio, hizo algunas anotaciones y luego pidió derecho a contrarréplica. Fue breve: «ratifico todo lo que dije: hubo maniobras fraudulentas. Entiendo la frustración de los fiscales ante este desastre procesal. Podrá gustarles o no lo que digo, yo me atengo a las pruebas. Los fiscales sí me agraviaron pero a mí me da lo mismo, yo no me ofendo. Los fiscales, en vez de ofenderse, deberían trabajar mejor».


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