La fisura que todos vieron



NEUQUÉN (AN)- “Muchachos, hay un problema. Una viga se reventó y se abrió y eso me tiene muy preocupado. Lo vamos a tener que reforzar urgente”. Se lo escucharon decir los albañiles al capataz José Silva el 25 de octubre al mediodía. Esa tarde, a las 19:45, la columna fue una de las que colapsó provocando el derrumbe y la muerte de 7 personas. Así consta en el auto de procesamiento de los imputados que ayer dictó el juez Mauricio Zabala (ver nota central). No es el único testimonio que revela los avisos que daba la estructura. Otro obrero declaró que “Silva no quería agarrar esta obra (de los departamentos) porque estuvo como oficial albañil cuando construyeron la parte de abajo (del supermercado)” y dio a entender “que no se la iba a aguantar”. Un tercer albañil declaró que en el sector carnicería observó “que una columna que sostenía la viga estaba como reventada, como inflada, y el material se despedazaba y se empezaban a ver los hierros”. Por otra parte, lo escucharon decir a Silva que el arquitecto Alberto Diez le había comentado que el edificio soportaba “otro piso encima”. También los empleados del supermercado vieron la grieta (uno la describió “del grosor de mi dedo meñique”) así como las goteras y caídas de cielorraso. Los problemas eran tales que hasta los clientes los advirtieron. Por ejemplo una mujer que hacía las compras con su marido le pidió que mirara una columna porque “estaba rajada desde la viga hasta más o menos un metro antes del piso. Mi marido me dijo en ese momento ‘a este lugar no tenés que venir más, mirá cómo está esto, se cae en cualquier momento’”. El día del derrumbe, esa mujer estaba pagando en la caja del supermercado y se acordó de las palabras de su esposo cuando “observó caerse el techo y pudo ver el cielo”. Una empleada pasó corriendo a su lado, gritando: “yo sabía que esto iba a terminar así, yo les dije que esto iba a pasar”.


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