La formación física del ser humano

Por Abel J. Baratti

El ser humano en sus orígenes, como especie animal racional, utilizó como herramienta de base corporal el movimiento; de esta manera exploró, investigó y gracias a la depuración de los mismos mejoró sus destrezas y habilidades para lograr su subsistencia.

Es por ello que la motricidad humana tiene importancia por de más de valedera en todo accionar del hombre y por ende la actividad física, cualquiera sea, debe ser contemplada como una necesidad básica en la vida integral de las personas. No debemos priorizar en la formación de nuestros jóvenes lo físico, ni lo intelectual, ni lo espiritual, «Ni enanos sabios, ni atletas ignorantes». (Domingo F. Sarmiento 1870). La formación integral y equilibrada es el mejor de los ejes conceptuales en la etapa de educación de un individuo; todo esto y otros condimentos, cada uno con la dosis correspondiente, serán necesarios para ir conformando el equilibrio de un ser biopsicosocial acorde a la época en que vivimos.

Dentro del encuadre educativo a tener en cuenta, la actividad física creo que debe cumplir un rol preponderante en la vida de los seres humanos. Será pues desde la iniciación educativa a través de los contenidos de la educación física en los jardines de infantes, llegando a la culminación en las carreras de grado del nivel universitario. Obviamente, con el mayor de los cuidados debemos hablar de los beneficios de la actividad física, recreativa y deportiva; siempre y cuando estemos trabajando con niños y jóvenes que estén bien alimentados y por ende con buena salud. Para ello la educación física no deberá ser tomada solamente como una especialidad formadora dentro del sistema educativo y como una disciplina que se agota una vez finalizado este período; sino como una actividad necesaria luego de la etapa de formación. El ser humano insertado en el mercado laboral obtendrá efectos concretos cuando ésta se lleve a la práctica, produciendo resultados «regenerativos y compensatorios» (N. Elías -E. Dunnig 1992) en la persona que realiza una práctica deportiva sistemática. La primera utilizando su tiempo libre en actividades programadas o no, donde pueda recuperar las fuerzas producidas por el desgaste laboral y, en segundo caso, buscando aliviar las tensiones provocadas por el estrés y el sistema de vida actual, por el cual va sintiendo grandes deterioros físicos y mentales. Es fundamental que tomemos conciencia de esta problemática, aunque observamos que vamos avanzando a pasos agigantados sobre el cuidado de nuestro cuerpo y la importancia de la actividad física para lograr una mejoría o mantenimiento de una buena salud.

Creo que sobre el pilar fundamental que es la «salud», hemos avanzado cualitativa y cuantitativamente en mayor porcentaje de personas que realizan actividad. Quienes han favorecido al desarrollo con aportes verdaderamente muy importantes han sido los medios masivos de comunicación, la medicina, los profesionales en la materia, grandes deportistas, etc. La idea fundamental y prioritaria es realizar actividad física, recreación o deportes, pero asegurando un bienestar físico que, sin duda alguna, redundará en una «mejor calidad de vida».

La ejecución de cualquier movimiento, sea cual fuere, desde una caminata hasta el deporte propiamente dicho, debe ser tomado de forma placentera y no como la actividad del sufrimiento. Sobre todo en las personas adultas que utilizan su tiempo libre para desalienarse de sus preocupaciones, contratiempos laborales, familiares, económicos, etc. En lo posible disfrutar, recrearse y asesorarse, sobre todo qué actividad se puede realizar y hasta dónde; cualquier movimiento no adecuado puede provocar desde un simple malestar hasta una lesión mayor.

Con respecto a la puesta en marcha de uno o varios individuos, de cualquier grupo social, que deseen realizar alguna actividad física, éstos deberán tener la posibilidad de elegir entre diversas alternativas en la práctica continua desde lo físico, lo recreativo o deportivo, con ofertas que pueden provenir del sector privado o público, de acuerdo con el nivel socioeconómico del individuo. Es por ello muy importante a la hora de planificar, desde lo más sencillo hasta la elaboración de un macro plan, cómo establecer la implementación estratégica de una política educativa, deportiva, en el ámbito municipal, provincial o nacional, preguntándose qué demanda la gente y por ende la sociedad en su conjunto, cuáles son sus necesidades dentro de este campo y, además, a cada una respetándole su propia idiosincrasia.

Hay maneras concretas de poder sondear hacia dónde van las decisiones humanas, que por cierto son muy dinámicas. Lo que pensábamos en la década del setenta o del ochenta en determinados campos del saber o de las actuaciones cotidianas, hoy está perimido. Los indicadores de los fenómenos sociales que se producen cada vez más vertiginosamente con datos fehacientes nos pueden demostrar, en un pequeño porcentaje poblacional, hacia dónde deben marchar nuestros objetivos a la hora de implementar una macro-planificación. Es hora ya de dejar de lado las improvisaciones y no seguir desarrollando planes que algún iluminado de turno cree que la gente está necesitando. En nuestros días pareciera que nuestros gobernantes, con el objetivo prioritario de que le cierren los números en lo económico – presupuestario, la educación y la salud quedan en un segundo plano, sufriendo consecuencias alarmantes; aunque en la oratoria cotidiana los más verborrágicos teóricos de la política sostienen que se está trabajando, y mucho, en ello. Lo probable es que sigan aferrados a estos discursos vacíos de contenido y acción, cuando en la vida diaria contamos con la mayor desnutrición y pobreza de la historia. Ligado a esto viene la educación, con generaciones que seguramente se verán en dificultades para ingresar a este sistema de vida ultra competitiva por no tener la formación intelectual y física adecuada. Es obvio que cuando en una región o país comience a incrementarse el índice de analfabetos, seguramente será la oportunidad de los iluminados de planificar, a su entender y criterio, qué deberán hacer con las personas. De esta manera y ante este planteo se pretende colaborar con un mínimo aporte sobre la importancia de estructurar bases sólidas y concretas en la formación integral del individuo, tratando de sumar ideas que profundicen el bienestar de nuestra sociedad, en este caso puntualmente desde la incentivación, promoción y aplicación de planes que contengan objetivos y medios para favorecer dentro de la educación formal y no formal la actividad física, la recreación y el deporte.

(*) Director Facultad de Actividad Física y Deporte Universidad de Flores


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