La fruticultura se encuentra en su estado más crítico

La estructura de costos hace inviable la actividad





Cuando una empresa productora de bienes primarios o industrializados no logra compensar sus costos, por competencia desleal o asimétrica, forzosamente tiene que cerrar sus puertas y es el Estado el que tiene que intervenir. Es evidente que la actual estructura de costos de la fruticultura es insostenible. El hecho de que necesitemos producir ocho kilos de fruta para adquirir un litro de gasoil o 1,5 litros de agua mineral muestra la gravedad de la situación. Refiriéndonos a las preliquidaciones de la cosecha 2011, presentadas por algunas empresas a razón de $ 0,70 por kilo de fruta (manzanas, peras) entregado al galpón, manifestamos nuestro absoluto rechazo a tales valores, pues frente a los costos sostenidos de los últimos años estos precios significan solamente recuperar el 60/70% de los mismos. Los costos definen una pérdida operativa del 30/40% –avalada por el observatorio frutícola–, impulsados por una inflación anual del 25% y un tipo de cambio nada competitivo –especialmente para la fruticultura, que debe soportar altos valores agregados (mano de obra, materiales, energía y servicios) sin poder trasladar esos aumentos a los valores de venta–. Es oportuno recordar que también en el período de la convertibilidad, con la moneda (pesos) fuerte, se imposibilitó la recuperación de la rentabilidad en la fruticultura. Actualmente también debemos tolerar el 5% de retenciones a las exportaciones, que reducen sensiblemente nuestro ingreso, agravado, en el contexto del negocio exportador, por el actual valor del dólar (tipo exportación, cerca de 4 pesos). El mismo ni siquiera respeta el aumento inflacionario acumulado (IPC) de los últimos cinco años, definido por el Indec en el 68%, ya que el dólar exportación registra oficialmente en el mismo período un incremento de tan sólo el 45%. De todos estos problemas estamos seguros de que el gobernador Carlos Soria está enterado, como máxima autoridad política y como fruticultor. Sabrá interpretar nuestra realidad interviniendo ante las máximas autoridades nacionales para mitigar esta distorsión económica, ya que con la venta de un cajón de fruta (manzana, pera) de exportación (valor FOB a 15 dólares que al cambio de 3,8 significan 57 pesos) sólo se pueden adquirir diez litros de gasoil o 1,5 kilos de asado. Esto refleja la profunda distorsión de precios relativos que existe en la economía argentina. Preliquidaciones Representan la cara mala del capitalismo empacador. Un precio de $ 0,70 por kilo de fruta entregada al galpón es la evidencia de que la fruticultura no logra compensar nuestras necesidades mínimas en esta vida. En definitiva, los problemas de la fruticultura en general no se resuelven con improvisaciones o subsidios inadecua- dos que favorecen esporádicamente a algún sector, generando inequidades aún más grandes dentro del sistema. La incidencia del costo por mano de obra significa el 63% de los ingresos. Ello no implica que al sector obrero no le correspondan aumentos razonables (deberían estar ligados a la productividad), ya que la inflación real la soportan en los supermercados. Simplemente el problema grave se manifiesta cuando la producción no puede absorber mayores costos y estos aumentos generan una parálisis de la actividad. No podemos pensar que el Estado puede prescindir de nuestra difícil y complicada actividad. Confiamos, sin duda, en que las nuevas autoridades sabrán favorecer y posibilitar la realización indispensable de nuevas inversiones, con financiación adecuada para completar una fruticultura moderna, eficiente y sustentable para todo el Valle. (*) Productor y revisor de la Cámara de Fruticultores de General Roca

tonino zinelli (*)

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