La fuga que se transformó en festejo de cumpleaños



NEUQUEN (AN).- Hace una semana, la mamá le dio la mala noticia al pequeño Wálter: le dijo que este año no iban a poder festejarle su cumple número 8 y que tampoco podrían comprarle la pelota de fútbol número cinco que tanto había pedido. Deprimido, el pequeño dejó su casa y comenzó a caminar por la zona rural de Colonia Valentina. A las 9, la mamá y la abuela del Wálter llamaron desesperadas a la comisaría 12 y desde allí se montó un operativo que peinó las tomas de los barrios del oeste, al barrio Hipódromo y los sectores aledaños. El chico vive en una zona rural, cortada por varios canales de riego, mala iluminación y tránsito escaso. "A la una y media de la madrugada lo encontramos en la toma Atahualpa, estaba asustado y sus papás desesperados", explicó el comisario José Beccher el titular de la comisaría 12.

Entre la emoción por el reencuentro y los retos de la mamá y de la abuela, Wálter admitió que se fue porque estaba triste y también enojado por el cumpleaños que no le iban a poder celebrar. Beccher escuchó atentamente, habló con la familia y con el pequeño y se decidió a golpear puertas para conseguir el chocolate, la torta y regalo: una pelota de fútbol con los colores de Boca Juniors.

Ayer al mediodía, hubo fiesta en la casa de Wálter quien pateó su flamante pelota azul y oro, y con su familia compartió un corderito asado. Por la tarde, con los globos enredados en los árboles la familia (que se dedica a la cría de animales de corral) y algunos invitados cerraron un día inolvidable. "Estuve hablando mucho para que nunca más vuelva a hacer lo que hizo y le explique que a veces se puede y a veces no. Creo que disfrutó del día y que también entendió. Estamos muy satisfechos", dijo Beccher quien agradeció el apoyo de Juan Carlos Díaz, Hugo Gutiérrez y Ramón Muñoz.


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