La gestión económica de Jorge Sobisch, bajo dos realidades

Números del presupuesto: un antes y un después de la crisis deL 2001. Tras la salida de la convertibilidad, los gastos presupuestarios quedaron pesificados y gran parte de los ingresos dolarizados.

Redacción

Por Redacción





ANÁLISIS PRESUPUESTARIO 1999-2007

Los números que refleja el presupuesto de la gestión Jorge Sobisch durante su segundo período al frente del gobierno neuquino (1999-2007), hoy precandidato a gobernador del Neuquén por la Lista Azul y Blanca, se encuentran cruzados por la crisis que atravesó el país luego de la salida de la convertibilidad.

Es difícil interpretar la estadística oficial de aquel entonces sin tener en cuenta el contexto macroeconómico externo e interno en el cual se desarrollaba la economía argentina.

De ahí este breve resumen histórico. El 10 de diciembre de 1999 asumió la Presidencia de la Nación Fernando de la Rúa, acompañado por Carlos Alberto “Chacho” Álvarez en la vicepresidencia. El equipo económico, liderado por José Luis Machinea, dispuso mantener la ley de Convertibilidad y corregir la mala distribución del ingreso.

Los ajustes, la falta de reactivación y las sospechas de corrupción anticiparon el agotamiento del modelo económico, lo que trajo como consecuencia el alejamiento del ministro Machinea y la llegada de Ricardo López Murphy, quien anunció un nuevo ajuste. Esto generó un rechazo general y la dimisión de medio gabinete, que significó la caída del ministro y la llegada de Domingo Felipe Cavallo. Con la derrota en las elecciones legislativas de octubre de 2001, la fuga de divisas, el “corralito” impuesto por el ministro de Economía que imposibilitaba a los ahorristas extraer sus depósitos bancarios, se produjo un gran descontento popular y comenzaron los saqueos. El 20 de diciembre se precipitó la renuncia de De la Rúa en medio de una violenta represión a los manifestantes que se encontraban en dicha plaza. Se cayó la convertibilidad y la economía entró en una de las peores crisis de su historia.

En ese contexto, se puede dividir el comportamiento presupuestario de la gestión Sobisch en dos partes bien definidas: un antes y un después del 2001.

Durante el período 1999-2001 la convertibilidad mostraba ya serias dificultades para poder sobrevivir. El país reflejaba un importante freno en su economía y Neuquén no quedaba al margen de este crítico escenario. Sobisch asumió en diciembre de 1999 con un valor del barril de crudo en el mercado internacional en los 26 dólares. Ese mismo mes pero del 2001 la cotización del petróleo, dato clave para las finanzas públicas neuquinas, se desplomaba perforando el piso de los 20 dólares. Pero esta baja en las cotizaciones no impidió que los ingresos por regalías en la administración neuquina se mantuvieran con una fuerte tendencia positiva que se dio por la mayor producción extraída de gas y petróleo en ese período.

En menor proporción también crecían los recursos propios y los de origen nacional.

El ajuste llegó por el lado del gasto. La estadística oficial da cuenta en este sentido que mientras los recursos totales crecieron 20 puntos entre diciembre de 1999 y mismo mes del 2001, siempre hablando de valores reales (neteados por IPC Neuquén), el gasto lo hizo a una tasa del 8% durante estos mismos años bajo análisis (ver infogramas adjuntos).

La Inversión Real Directa (IRD) cayó en ese período alrededor de 16 puntos en valores reales; en términos relativos también se desplomó. Cabe recordar que la Provincia venía de altos niveles de ejecución de obra pública en la década del 90. Durante el período 1995-1999 la IRD representó el 12% promedio del gasto total presupuestario, en el 2000 pasó a 7% y el año siguiente a 8%.

En estos 24 meses el gobierno se apalancó, para no bajar aún más en el nivel de erogaciones, con un mayor endeudamiento. Fue así que el stock de deuda pública en dólares pasó de los 476 millones en diciembre de 1999 a algo más de 683 millones para el cierre del 2001. El salto en dólares fue del 43%. Una decisión compleja teniendo en cuenta que hacia fines de 1999 la mayor parte de los estudios económicos anticipaba un importante retraso cambiario sobre la moneda local.

Hacia finales del 2001 el 97% del stock de la deuda pública del Estado neuquino estaba contraído en moneda norteamericana.

A partir del segundo semestre del 2001, el gobierno provincial se dedicó de lleno a administrar la crisis que terminó de explotar en diciembre de ese año.

La era pos convertibilidad

La situación a partir del 2002 cambió notablemente. Acomodado el caos político, a partir del segundo semestre de ese año la economía nacional comenzó a recuperarse y esa misma tendencia se observó en las provincias. La presión deficitaria sobre los presupuestos cedió en forma abrupta, ya que cambiaron las condiciones macroeconómicas del país y las expectativas externas a través de un progresivo incremento sobre el precio de los commodities. El mismo viento de cola que tuvo la administración Kirchner a partir del 2003 fue el que recibió el gobierno de Sobisch en la provincia. La compulsiva salida de la convertibilidad permitió un reordenamiento del presupuesto.

La ruptura del corsé que mantenía el tipo de cambio fijo (un dólar, un peso) en la economía argentina hasta los primeros días del 2002 terminó en una devaluación que llevó al dólar a tocar los 4 pesos por unidad en junio de ese año, para estabilizarse la paridad a partir del segundo semestre en torno de los 3,5 pesos.

Esto trajo dos efectos directos sobre el presupuesto neuquino:

• Las partidas de gastos quedaron pesificadas con una inflación que rondó ese año algo más del 40%. La relativamente moderada inflación interna, frente a una devaluación del orden del 250%, fue producto de que, en el marco de una gran depresión y elevado desempleo, la megaemisión monetaria fue esterilizada vía venta de reservas del Banco Central, las que tocaron los 5.000 millones de dólares en julio de ese año. El congelamiento de los servicios públicos y la negativa del gobierno de aplicar cláusulas indexatorias, propias de los ’80, contribuyeron a crear este nuevo escenario. Los gastos totales del presupuesto 2002 y la masa salarial cayeron en términos reales 27% tomando como base 100 el año 1999. La IRD se desplomó a una tasa del 65%, tomando las mismas variables que el ejemplo pasado (ver infograma adjunto).

• Los ingresos, gran parte de ellos atados al dólar por las regalías, se mantuvieron relativamente estables. En valores reales tocaron los 104 puntos durante el 2002, tomando como base 100 el año 1999. Los recursos por regalías hidrocarburíferas compensaron las bajas del resto de las partidas de ingresos presupuestarias al crecer en términos reales cerca del 80% al compararlas con el año base.

Consecuencia de este nuevo reordenamiento, el presupuesto provincial logró en el 2002 un superávit financiero de algo más de 155 millones de pesos después de arrastrar importantes déficits en años anteriores.

A partir del 2003, la situación presupuestaria continuó mejorando producto de condiciones macroeconómicas que mostraban positivas tendencias. La inflación se estabilizó en torno del 0,2% mensual, el Banco Central recompuso reservas, la economía comenzó a crecer con fuerza y la presión sindical por aumento de salarios se mantuvo latente a la espera de una mejora sobre los indicadores de empleo.

Todo este nuevo escenario determinó mayores ingresos presupuestarios y gasto bajo con control para la administración Sobisch.

Muy parecido a lo que sucedió a nivel nacional, pasó en el presupuesto neuquino. Las variables macroeconómicas durante el período 2003-2007 siguieron con la tendencia positiva producto de la reactivación económica que vivió el país, a lo que se le sumó el salto que sufrió el precio del crudo en este período al pasar de enero del 2003 de los 32 dólares por barril a los 92 dólares en diciembre del 2007, fecha en que entregó el gobierno Jorge Sobisch.

El gasto público comenzó a crecer, aunque siempre por debajo de los niveles de los ingresos, lo que permitió sostener un importante superávit corriente (ahorro genuino de 500 millones de pesos anuales promedio) durante el período 2004-2007. El resultado financiero fue achicando su superávit hasta el 2007, que terminó con un rojo de 80 millones de pesos.

La IRD en este período tuvo una importante reactivación, de allí el deterioro que sufrió el presupuesto al computar su resultado financiero. Durante el período 2005-2007 la obra pública tuvo una significativa incidencia dentro de las partidas del gasto. Pero gran parte de estos fondos llegó de la mano de un mayor endeudamiento.

Viento de cola

Las estadísticas presupuestarias reflejan que la administración Sobisch tuvo un importante “viento de cola” llegado después de la salida de la convertibilidad, el mismo que tuvo el gobierno de Néstor Kirchner en aquellos tiempos.

La masa salarial muestra un crecimiento responsable, aunque hay que señalar que parte de los gastos aplicados en las partidas presupuestarias de bienes y servicios no personales estaba destinada, en aquel entonces, a cancelar el pago de trabajadores contratados por parte del Estado provincial.

Sobisch supo gestionar el mal momento económico durante 1999-2001 y puso en marcha un ambicioso proyecto de obras pública que hasta el día de hoy se sigue ejecutando.

A partir del 2003 la IRD mostró, en valores reales, un importante repunte, financiada parte de ella con un mayor endeudamiento. Muestra de ello también es el crecimiento que se observa en el presupuesto sobre las “Transferencias de capital”. El Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (Iadep) fue uno de los grandes beneficiados de estas partidas.

Javier Lojo

jlojo@rionegro.com.ar


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