La historia de la pizza

Del Egipto antiguo pasando por la Grecia clásica a la antigua Roma, son innumerables las referencias a panes achatados condimentados con diversas hierbas y semillas. Los longobardos, bajados en la Italia del Sur después de la caída del Imperio Romano, habían traído las búfalas que, encontrado su ambiente ideal entre el Lazio y la Campania, abastecerán la leche para la creación de la mozzarella, pero que no se utilizó en las pizzas hasta finales del siglo XIX . El tomate llegó a Italia en el año 1554 llevado por los españoles, era un fruto pequeño, del tamaño de una cereza al que los aztecas llamaban tomatí o tomahmac. En el 1700 la pizza se vendía por las calles de la ciudad. El vendedor ambulante llevaba una estufa en equilibrio sobre la cabeza y en general eran de tomate, albahaca y hierbas. Otras versiones hablan de la primera pizza como “La Marinara” de ajo, tomate, orégano y aceite de oliva. En 1889 La reina Margarita de Saboya residía con su real familia en Capodimonte y había oído hablar de esa “comida de la plebe” y envió al panadero Rafaele Espósito, de la pizzería “ Pietro il pizzaiolo”, la real orden de prepararle una pizza. El panadero quiso engalanar esta pizza con los colores de Italia y agregó el rojo del tomate, el verde de la albahaca y el blanco del queso mozzarella. Llamó a su invento “pizza a la Margarita”, inaugurando así la comida italiana más popular en el mundo. Los chinos también tienen su versión a la que los vehementes napolitanos le dedican un contundente ¡Ma fangulo!, mientras se muerden el dedo índice. Esta cuenta que en una biblioteca de Shanghai existe un libro donde figura una torta salada o dulce con el nombre Pinz, que se pronuncia pin. Marco Polo (¡cuando no!) habría llevado las Pinz a Italia para convertirse con el tiempo en las pizzas. (H.L)

Nota asociada: El pan nuestro de cada siglo  

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