La historia le puso un freno al presente

Federer acabó con la racha de 43 victorias consecutivas de Djokovic y avanzó a la final de Roland Garros, en la que se medirá el domingo con Nadal.

Tenis

El suizo Roger Federer produjo hoy un doble impacto al poner fin a la racha de victorias consecutivas del serbio Novak Djokovic y avanzar a la final del Abierto de tenis de Francia, en la que se medirá el domingo con el español Rafael Nadal.

Federer, número tres del mundo, se impuso por 7-6 (7-5), 6-3, 3-6 y 7-6 (7-5) a Djokovic, segundo del ranking, e impidió así que el serbio se acercara más a la serie de éxitos consecutivos del argentino Guillermo Vilas, dueño de 46 victorias al hilo en los años ‘70.

Djokovic, que no perdía desde el 27 de noviembre de 2010, se frenó en 43. Fue Federer, precisamente, quien lo derrotó aquella vez, en las semifinales del Masters de Londres.

“¿No es su cumpleaños hoy?”, dijo Federer en referencia a Nadal. “Quizás haya sido un buen regalo de cumpleaños para él que yo le haya ganado a Novak, que le ganó las últimas cuatro finales”.

“Siempre es un privilegio y un honor” enfrentar a Federer, había dicho Nadal ante la posibilidad de que el rival fuera el suizo y cuando el partido aún estaba en juego.

Federer le hizo un gran favor al español, porque una victoria en la final del domingo le permitirá a Nadal mantener el número uno que Djokovic le habría quitado de ganar hoy. La del domingo será la cuarta final que protagonicen ambos en Roland Garros. Si Nadal gana su sexto título, igualará el récord del sueco Bjorn Borg.

Durante más de tres horas Federer asombró con su consistencia desde el fondo, con la justeza de su servicio, con la decisión que mostró para plantarse ante su adversario y decirle, a raquetazos, que el dueño del partido era él.

El primer set, en el que Federer no cedió un milímetro, fue clave. El suizo marcó los tiempos y los ritmos, y en el tie break, pese a que enfrente tenía al hombre que no perdía desde hacía seis meses, tomó siempre la iniciativa.

Así se llevó el primer parcial, y también el segundo. Djokovic reaccionó en el tercero, pero Federer nunca se entregó. Tras tantas dudas en momentos clave en los últimos grandes torneos, el suizo ofreció su mejor versión.

Con un revés profundo y variado como muy pocas veces se le vio en su carrera, el suizo siguió entusiasmando al Philipe Chatrier, en el que contó con apoyo masivo mientras el sol y la luz iban abandonando la arcilla naranja en una tarde con amenaza de lluvia.

Pudo adelantarse 5-4 en el cuarto set, pero tras un juego tenso y con ventajas para ambos, el suizo enganchó una derecha que le dio al serbio la oportunidad de poner el partido igualado en dos sets y dejar la definición pendiente para mañana.

El suizo volvió a demostrar, sin embargo, que estaba en un día excepcional: se puso 0-40 con el saque de su adversario y, tras ceder dos puntos, igualó en cinco con una soberbia derecha paralela. Defendió su saque, se adelantó 6-5 y dejó toda la presión del lado del serbio.

Llegó el tie break, y Federer volvió a tomar otra vez la delantera. Dispuso de tres match points con 6-3, y a las 21:35, clavó un ace para cerrar la lucha en tres horas y 39 minutos.

Federer festejó el triunfo como pocas veces, y en el estadio sonó un “Roger, Roger” unánime que hacía ya palpitar la gran final del domingo, el regreso del mayor clásico del tenis actual.

DPA


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