La historia se repite



GERARDO BILARDO

gbilardo@rionegro.com.ar

Las clases comenzaron con dificultad no tanto por el paro que dispuso la Asociación Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN), que hasta aquí logró un discreto índice de adhesión entre sus afiliados, sino por los problemas de infraestructura no resueltos durante el receso escolar.

Jorge Sobisch dijo que el paro tiene un componente político para perjudicar a su gestión. Algo similar expresó el año último cuando estaba en su cenit el conflicto en los hospitales, que sigue sin solución y acaba de reiniciarse esta semana.

Pero ha sido el propio gobernador y aspirante a la presidencia de la Nación quien utilizó con un claro y profuso mensaje electoral el aumento de sueldo otorgado a los maestros poco antes del inicio del ciclo lectivo.

Desde que puso la mirada en la Casa Rosada, Sobisch mide cifras, porcentajes y números de la provincia con respecto a los de Nación. La comparación con el presidente Néstor Kirchner se ha transformado en el deporte preferido del gobernador y de sus ministros.

Esta semana, Sobisch se preocupó por destacar que, con el aumento que los docentes tendrán en sus bolsillos en abril, Neuquén superará en cien pesos el haber mínimo alcanzado por el sector a nivel nacional.

El gobernador incorporó, además, otro argumento que irritó en las aulas. Sobisch se está presentando, también empujado por su condición de opositor a Kirchner y de aspirante a la presidencia en el 2007, como el único gobernador que resistió la ley Federal de Educación durante la década menemista. Sin embargo, está utilizando el tema como estrategia de marketing porque en rigor nunca se opuso a aquel cambio.

En su primera gestión de gobierno, y en la segunda también, el actual gobernador enfrentó las mayores resistencias sindicales de los docentes en contra de la aplicación de esa reforma educativa.

En su último gobierno, Felipe Sapag también se encontró con una durísima respuesta de los maestros por el mismo motivo; una de las protestas derivó en una masiva concentración en Cutral Co y en una represión policial que en abril de 1997 terminó con la vida de Teresa Rodríguez.

Finalmente el tema se archivó tras otra muerte, la de la docente Silvia Roggetti, ocurrida en junio de 2000 en una escuela de la ciudad de Neuquén. En ese lugar, las clases habían comenzado mientras los albañiles aún refaccionaban un patio del establecimiento.

La escuela donde trabajaba la docente Roggetti era peligrosa, como muchos edificios lo son hoy.

Dos meses después, Sobisch firmó un decreto que suspendió por tiempo indefinido la aplicación de la ley Federal, envió 16.000 cartas a los docentes argumentando los motivos de su decisión y al mes siguiente desplazó a toda la conducción política del área de Educación, el brazo del gobierno que intentó infructuosamente ejecutar la ley.

Neuquén, que finalmente nunca aplicó el nuevo sistema educativo, siguió enseñando en sus aulas, junto con Capital Federal, con el antiguo plan. Por ese motivo, la provincia mantiene en pie a las escuelas técnicas, aunque muchas de ellas suman problemas por falta de mantenimiento.

En el gobierno nacional están evaluando que la ley Federal de Educación no funcionó y que se debe retornar al anterior sistema.

Por esta razón es negocio electoral para Sobisch decir que Neuquén no aplicó el cambio educativo impulsado en los '90, pero la especulación quedó al desnudo cuando intentó asumir el inmerecido lugar de un visionario.

 

El respaldo menos esperado

 

Al promediar la semana, cuando el paro de ATEN cotizaba en baja, un inesperado apoyo a la huelga de parte del jefe del gremio de los Petroleros Privados, Guillermo Pereyra, incorporó a este conflicto el condimento político más sabroso, el de la interna del MPN.

Pereyra es un dirigente sindical que controla el poderoso gremio desde comienzos de los '80. Tiene el estilo de los caciques sindicales influyentes que disfrutan acumulando poder. Está acostumbrados a dar órdenes y pertenece al grupo de los que cambian de dirección cuando intuyen que el poder comienza a desplazarse hacia otro lugar.

Pereyra estuvo al lado de Felipe Sapag en 1995 y se unió a Sobisch después. Ahora, el robusto sindicalista del Movimiento Popular Neuquino adhirió a la precandidatura de Jorge Sapag, un dirigente que después de desarmar a fines del 2003 la sociedad que lo unió durante más de una década al actual gobernador, intenta construir una imagen de oposición al sobischismo.

La sorpresiva decisión de respaldar un conflicto sindical ajeno involucró a Pereyra en la precipitada interna que ya se palpita en el MPN.

En el gobierno interpretan que la señal de adhesión de Pereyra hacia los docentes va más allá de la interna partidaria. Directamente conectaron el protagonismo del dirigente petrolero en esta pulseada con un supuesto acuerdo alcanzado con el kirchnerismo para llegar a la jefatura de la federación que agrupa a todas las organizaciones de base de los petroleros.

Y si Pereyra está hablando con la Rosada, el precandidato Sapag no permanece ajeno a estos movimientos, razonan en la gobernación neuquina.

Sobisch sabe que, si el poder se escurre antes de tiempo, como claramente está ocurriendo, tendrá cada vez más dificultades para gobernar. Por esa razón pretende controlar la interna por la sucesión y pide competencia sin agresiones.

Sin embargo, fuentes del partido dijeron que el sobischismo está inquieto porque Sapag se estaría escapando en las encuestas. Para enfrentarlo, el sector ya discute una lista propia. En la fórmula estarían Pedro Salvatori y José Brillo, mientras que Federico Brollo iría como candidato a intendente de la ciudad de Neuquén. De confirmarse la integración de una lista de unidad sobischista, Sapag deberá enfrentar al poderoso aparato partidario que otrora lo benefició.

En medio de tanta especulación política donde se juegan carreras y posicionamientos, muchas aulas siguen vacías. No se escuchó hasta ahora la palabra de ningún precandidato a gobernador opinar sobre un tema tan delicado, especialmente los del MPN que tienen el poder para incidir sobre la vida de las personas.

En el 2005 se perdieron 24 días de clases por un conflicto con los docentes, originado también por demandas salariales y problemas de infraestructura en los edificios escolares. Los días caídos en el ciclo lectivo anterior no se recuperaron pese a las promesas que hicieron los funcionarios del gobierno para alcanzar la meta ideal de un calendario de 180 días de clases.

Neuquén hace tiempo que no logra ese objetivo y la historia va camino a repetirse.


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