La industria cárnica reclama mejorar la competitividad
La Ciccra dice que se puede hacer sin saltos devaluatorios y sin que se reduzcan los aportes del sector a la recaudación. Caso contrario habrá nuevos despidos, advierten.
informe sectorial
Las consecuencias negativas de la política económica que viene implementando el gobierno nacional en los últimos años van creciendo en cantidad y visibilidad, sostiene en su último informe sectorial la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).
En particular –dice el trabajo en su análisis editorial– en esta oportunidad cabe resaltar esencialmente dos cuestiones. Por un lado, el negocio cárnico se vio muy afectado por la política manifiestamente antiganadera que se desarrolló sobre todo a partir del 2006, con una estrategia de creciente intervencionismo que colocó al sector al borde de la asfixia.
Para la Ciccra, hay que recordar que entre el 2007 y el 2011 se perdieron 12,3 millones de cabezas (alrededor del 20% del stock total de la Argentina), de las cuales hasta el momento se recuperaron solamente 3,6 millones.
Es decir, en el año que acaba de finalizar el país todavía contaba con casi nueve millones de cabezas de ganado vacuno menos que las que poseía en el 2007 (-14,5%). Una de las consecuencias de esta situación fue lo que desencadenó un lógico y significativo encarecimiento relativo de la hacienda en pie, cuyo precio en dólares más que se duplicó entre el 2008 y el 2011.
En el 2008 un kilo vivo de novillo se pagaba u$s 0,94 y en el 2011 llegó a un máximo de u$s 1,985 (+110,9%). Y desde entonces, este valor cayó muy levemente, manteniéndose el promedio en u$s 1,85 por kilo vivo (2012-2014, -6,6%).
Por el otro lado, el esquema de administración total del tipo de cambio y del mercado cambiario, junto con una política monetaria superexpansiva, subordinada totalmente a una política fiscal también muy expansiva (y cada vez más deficitaria), terminó por colocar a la economía en un contexto de muy alta inflación que carcomió progresivamente la competitividad de nuestra carne en los mercados internacionales.
En los últimos cuatro años (dic. ’14 vs. dic. ’10) en nuestro país se observó una muy importante caída del tipo de cambio real. Así como la cotización del dólar norteamericano subió 115% en este período, el índice de precios al consumidor (IPC) Congreso aumentó 173,7%. Esto implica que el tipo de cambio real se retrajo 25,3% en apenas cuatro años (-3,9% a lo largo del 2014, producto de la fuerte corrección que tuvo el tipo de cambio a finales de enero de aquel año).
En Uruguay y Nueva Zelanda, dos países exportadores de cortes vacunos, el tipo de cambio real medido en dólares también disminuyó entre finales del 2010 y 2014. Pero lo hizo a un ritmo más moderado, lo cual dejó a sus producciones en una situación menos comprometida que la de la industria cárnica nacional. Y en particular, a lo largo de 2014, en ambos casos se registraron leves mejoras del tipo de cambio real, cosa que no ocurrió en la Argentina. En el caso uruguayo, la recuperación fue del 2,8% y en el caso neozelandés, del 3,2%.
En tanto en Brasil y Australia, primero y tercer exportadores mundiales de carne vacuna, en los últimos cuatro años el tipo de cambio real subió 18,7% y 4,8%, respectivamente (con mejoras en cada caso del 5,3% y 5,4% en el 2014).
Esto implica que nuestro bife viene perdiendo una significativa cuota de competitividad en relación con el de los principales competidores. En sólo cuatro años la pérdida relativa fue del 10,7% con Uruguay, del 14,5% con Nueva Zelanda, del 28,7% con Australia y del 37,1% con Brasil.
Finalmente, dos cuestiones no menores. En primer lugar, estos cálculos no tienen en cuenta el hecho de que la cadena de valor argentina tributa derechos de exportación, que ubican al tipo de cambio efectivo en un nivel 15% inferior al de todos los competidores considerados.
En segundo lugar, a todo esto ahora se debe sumar la reversión del contexto internacional, producto del proceso de revaluación en el que ingresó el dólar norteamericano en los últimos meses del 2014, lo que se traduce en menores ingresos en dólares por cada tonelada exportada a nuestros principales mercados.
Por todo lo expuesto –indica el editorial de la Cámara– para lograr que las empresas exportadoras lleguen al final de este gobierno en condiciones de seguir operando es imprescindible que se mejore el tipo de cambio efectivo para nuestras exportaciones.
Existen mecanismos para lograrlo sin apelar a saltos devaluatorios y sin afectar el aporte sectorial actual. De no concretarse alguna medida de manera inmediata, sostiene la Ciccra, el país sufrirá nuevamente la pérdida de puestos de trabajo por cierre de plantas.
Faena y producción
En enero del 2015 la industria frigorífica vacuna replicó el nivel de actividad de diciembre pasado y, de esta manera, cumplió 25 meses de estancamiento. En el período enero 2013-enero 2015 se faenó un promedio de 1,032 millones de cabezas mensuales, es decir apenas 1,7% menos que en el primer mes del corriente año.
La faena cayó 0,3% (fue la undécima baja en trece meses; sólo creció en marzo y en junio del año pasado). Puesto en términos absolutos, se sacrificaron 2.700 cabezas menos que en enero del 2014.
El primer mes del año se ubicó en el 20º puesto de los últimos 36 enero y el nivel de actividad resultó 2,5% inferior al promedio de los enero de 1980 al 2015.
La importancia relativa de la faena de hembras continuó ubicada en el borde superior de la banda crítica considerada necesaria para sostener el nivel de existencias. Concretamente, la participación de las hembras fue del 45,6%, es decir 0,3 puntos porcentuales superior a la de enero del 2014.
Y en el inicio del 2015 la faena de hembras volvió a mostrar un comportamiento expansivo en contraste con un año atrás, acompañado por una variación opuesta de la faena de machos (36 veces en 37 meses). De esta forma, lo observado en diciembre quedó como una excepción. La faena de hembras creció 0,4% anual y la de machos disminuyó 0,8% anual. Se sacrificaron 1.770 hembras más y 4.560 machos menos que en enero del 2014.
Consumo interno
El año comenzó con una producción de 234.270 tn r/c/h de carne vacuna, el que resultó apenas superior al de un año atrás (+1,9%). En términos absolutos, se produjeron 4.270 tn r/c/h más que en enero del año pasado.
El mercado interno absorbió 220.270 tn r/c/h, volumen que resultó 1,3% mayor al entregado en el inicio del 2014. De esta forma, la importancia del mercado doméstico para la producción total fue levemente inferior a la registrada en enero del año pasado. En enero del 2015 habría representado 94% de la producción total, resultando 0,6 puntos porcentuales inferior a la del 2014. No obstante, la importancia relativa del mercado interno volvió a quedar próxima al récord alcanzado en el comienzo del 2002, cuando llegó a ser del 95,8%.
El consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en un promedio de 59,2 kg en los doce meses que concluyeron en enero del 2015. Éste resultó igual al de un año atrás, pero quedó 13,7% por debajo del último máximo alcanzado en enero del 2007.
Y en lo referente a las exportaciones, cabe señalar que durante 2014 totalizaron 196.220 tn r/c/h, registrando un avance de apenas 0,4% anual. De esta forma, en materia de exportaciones de carne vacuna, 2014 fue el 5º peor año de los últimos 55 (habiendo superado solamente al 2013, 1988, 2012 y 2001).
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