La influencia negativa del presidencialismo



-¿En qué punto estamos en relación con los vínculos internos entre los argentinos?

-En instancias cada vez más graves, más extremas. Mire, basta ver los focus group para darse cuenta, al trabajar con imágenes recíprocas que tienen los distintos sectores sociales entre sí, del animus criminalis, por ejemplo, de los sectores medios con los marginales, y del otro lado se responde en términos parecidos y se expresa en forma más sencilla pero contundente: para sacarle una zapatilla, lo matan, usted tiene un auto y se lo rayan. Es una relación de violencia de ida y vuelta.

-Cuando el discurso del poder crispa, como sucede hoy, ¿esa crispación llega a los sectores marginales o se asume sólo en otros medios?

-¡Nooo, llega a lo más profundo de la sociedad! En un sistema presidencial tan fuerte como el nuestro, lo que hace el presidente llega y se asume permanentemente. Yo me acuerdo de cuando Menem comenzó a jugar al golf: todos fueron al golf.

-Tocó un tema que está en el ojo de los problemas del sistema político argentino: el presidencialismo fuerte como impedimento para un funcionamiento más eficiente del poder. Tanto en el primer tomo de sus memorias como en su libro “La comunidad sudamericana de naciones” plantea la necesidad de reflexionar sobre el sistema parlamentario como alternativa. ¿Sigue estando de acuerdo con dar ese debate?

-Absolutamente, a tal punto que este tema será central en la agenda del año próximo del Movimiento Productivo Argentino. ¡Tema central para debatir, para reflexionar, para tomar iniciativas y para instalar en la sociedad! No con la mira en el 2011, pero hay que instalar el tema de cara al futuro. Estoy absolutamente convencido de que el sistema presidencialista es el peor de los sistemas posibilitados por la democracia. Como dice Fernando Laría en sus libros sobre este tema, el presidencialismo habilitado en los términos en que es tradición en este país, o sea, fuerte, excluyente, lastima incluso la división de poderes.

-Usted insinúa incluso que es un debate que debería darse en el resto del continente…

-Sí, y hay partidos, como el que lidera Fernando Henrique Cardoso en Brasil, que lo tienen incorporado a su plataforma. Pero acá hay que comenzar a preparar a la sociedad para este debate, sociedad que hoy desconfía del Parlamento; hay que meterse en el tema a partir de los problemas que conllevan el presidencialismo y sus deformaciones; entre otras, el personalismo que genera. Para Estados Unidos, el presidencialismo es un buen traje a medida, pero ellos generaron durante más de un siglo y medio instituciones fuertes que encuadran el presidencialismo, cosa que nosotros no, razón por la cual aquí el presidencialismo es un mal vestido?


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