La izquierda brasileña se dirige hacia una victoria histórica

Por Ana Fernández

Si la caída del real ni el nerviosismo de los mercados parecen influir en el ánimo de los brasileños, dispuestos a dar un vuelco a la política del gobierno el próximo 6 de octubre en las urnas y votar por la izquierda, según anuncian los sondeos.

A pocos días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, el favorito de los sondeos es el candidato de la izquierda brasileña más genuina: Luiz Inácio "Lula" da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), que podría llegar a ganar incluso en la primera vuelta. Es que a pesar de haber sido rechazado en tres ocasiones en citas presidenciales y de las pocas diferencias de los programas de gobierno de los candidatos, "Lula" parece ser el único que encarna la aspiración del 80% de los brasileños: el cambio.

Su moderación y alineamiento con la política dictada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ponen en evidencia el gran giro al centro dado por este ex sindicalista metalúrgico y sin formación universitaria, de 56 años, no han -sin embargo- contribuido a tranquilizar a los mercados, que temen la suspensión del pago de la deuda con un eventual gobierno del PT, ni a un sector de la sociedad brasileña que desconfía de la autenticidad de su cambio.

La reacción de los mercados es inversamente proporcional a la subida en los sondeos. Según la última encuesta del instituto Datafolha, "Lula" tiene el 44% de las intenciones de voto, cuatro puntos más que hace diez días.

El real perdía esta semana un 3,9%, cotizado a 3,53 por dólar y el riesgo país se disparaba un 9,81%, a 2.171 puntos.

Mientras tanto, el candidato favorito de los mercados, el oficialista José Serra, de la coalición del Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB) y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño -que han integrado la coalición encabezada por el presidente Fernando Henrique Cardoso durante ocho años- perdía dos puntos, con el 19% de las intenciones de voto.

El que fue hace unas semanas la amenaza más directa de "Lula", el candidato del Frente Laborista (FL) -una coalición de partidos que van desde la derecha populista a la izquierda ex comunista-, Ciro Gomes, está relegado al cuarto lugar.

El aspirante del Partido Socialista Brasileño (PSB), Anthony Garotinho, registra un 15% y según los sondeos podría erigirse en la gran sorpresa de un eventual segundo turno, en detrimento de Serra y de Gomes, y luchar mano a mano con "Lula".

José María de Almeida y Rui Costa Pimenta, de partidos marginales de la extrema izquierda, completan el cuadro de aspirantes presidenciales.

El presidente que asuma el 1º de enero tendrá una camisa de fuerza en su gestión: heredará una deuda externa que representa el 62% del Producto Interno Bruto (PIB), cuyo pago no hace más que dificultarse por la devaluación del real y los altos tipos de interés (18%).

También tendrá que generar un superávit primario del 3,75% para pagar a los acreedores, tal y como lo exige el FMI, a cambio de una línea de créditos de 30.000 millones de dólares para los próximos 15 meses.

Ello conllevará fuertes restricciones a la política de desarrollo social, generación de empleo y promoción de la micro y pequeña empresa, así como a potenciar las exportaciones, que propugnan los candidatos, todos ellos situados en el espectro de la centro-izquierda, y en particular "Lula".

Las elecciones de este año pasarán a la historia por ser las primeras desde 1961 en que un presidente entregará el poder al término de su mandato a otro salido de las urnas, en el marco de una transición orquestada hasta en el mínimo detalle por un Cardoso de gran prestigio internacional, aunque en casa es denostado por un ejército de descontentos y desempleados.

También estas elecciones consolidan el papel de la mujer, que debido a su superioridad numérica (dos millones más que los hombres) representa el 50,85% del electorado y tendrá una fuerte incidencia en los comicios.

Los 115 millones de brasileños con derecho a voto también elegirán el 6 de octubre a los 27 gobernadores. (AFP)


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