La joven guardia académica lo hizo posible

Los pibes Fariña y Centurión fueron determinantes.



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Centurión se besa la camiseta y comienza el festejo del primer gol de Racing. La Academia quedó como escolta junto a Newell’s.

La Academia sueña y no es para menos. Ayer le ganó un duelo clave a Quilmes por 4-0, aprovechó las caídas del líder Vélez y el escolta Newell’s, para quedar a sólo tres unidades de la cima cuando restan tres fechas para el final del torneo. Quilmes en tanto, la derrota lo hunde aún más en el descenso. Ocupa el penúltimo lugar en la tabla roja, por encima de Unión y por debajo de Independiente. Mientras Racing era el dueño de la pelota en el comienzo, Quilmes fue el que tuvo la primera chance seria. Tan seria fue que no se explica cómo Martín Cauteruccio fue capaz de desperdiciar tal posibilidad. A los 10’ Fernando Telechea remató hacia el arco académico, Sebastián Saja contuvo a medias y Cauteruccio, solo debajo del arco, estrelló el balón en el travesaño. Racing intentaba, pero el peligro lo generaba el Cervecero. Pero la Academia tiene a su joven guardia, quien sacó la cara por el equipo cuando más lo necesitaba. Fue cuestión nomás que Centurión y Luis Fariña pusieran su desparpajo a la orden del circuito ofensivo para que el equipo de Luis Zubeldía trasladara al marcador su dominio territorial. A los 21’ Centurión picó solo a las espaldas de la zaga central, pero su derechazo se fue apenas afuera. De todas maneras tendría revancha diez minutos después, al culminar una gran jugada individual de Fariña desde la derecha hacia el centro. Esta vez sí el derechazo del pibe fue demasiado para Emanuel Trípodi. Quilmes sintió demasiado la desventaja y se desorientó atrás. A los 39’, esta vez Fariña la hizo toda para él. Ingresó al área cervecera a pura gambeta y cuando salía Trípodi, impactó la pelota con tres dedos. Golazo. La gente de Racing presente en el Cilindro veía como su equipo, de la mano de los pibes, resolvía en un tiempo un partido que venía difícil. El ST fue muy parecido a lo que sucedió en la etapa inicial. Quilmes tuvo algo de protagonismo, esta vez obligado por el resultado adverso, pero sólo hasta los 22’. Fue este momento cuando el ingresado Hauche comandó una contra, cedió para Centurión, quien a la vez encontró a su socio Fariña, para que el delantero venciera nuevamente a Trípodi. De aquí al final, Racing estuvo más cerca del cuarto que Quilmes del descuento. Y así fue. Pérez Guedes, quien había ingresado 15’ antes, anotó el definitivo 4-0.


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La joven guardia académica lo hizo posible