La llave siempre estuvo en su mano



La presidenta de la Nación acaba de manifestar que no está de acuerdo con el corte de ruta en Gualeguaychú y que, si hubiera una orden de un juez para liberar el tránsito, la acataría. En realidad, la presidenta Fernández de Kirchner no puede ignorar que en sus propias manos está obtener esa orden judicial. Esto se debe a que un juez no genera por sí una causa. Quienes ponen en marcha la acción judicial son los fiscales que, en el caso de la Justicia Federal, dependen en forma directa del Procurador General de la Nación, Esteban Righi, cabeza de un órgano independiente pero, en los hechos, un funcionario designado a propuesta del Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. A él pueden acudir la presidenta de la Nación o cualquiera de sus ministros pidiéndole que dé instrucciones al fiscal federal con jurisdicción en Gualeguaychú para que promueva de oficio una causa por el flagrante delito de impedir el libre tránsito por una ruta internacional. Este mecanismo siempre estuvo en manos de la presidenta de la Nación. Si no lo utiliza aún, es porque -en realidad- aspira a que alguien ejecute tareas de gobierno que le competen, a fin de no pagar los costos políticos de ejercer el cargo para el que fue elegida. Además, con su frase, pareció dar autorización a la Justicia para cumplir su misión. Grave será, en ese marco, tanto si algún fiscal corre a cumplir la orden -dando por tierra la imagen de independencia judicial- como que ningún fiscal se dé por aludido y, en fin, los poderes del Estado sigan jugando al Don Pirulero pasando de mano en mano el tema, sin resolverlo.

ANáLISIS

ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar


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La llave siempre estuvo en su mano