La nueva guerra Bush rechazó oferta talibán y sigue el ataque

"No tenemos nadas que negociar" fue la respuesta de Bush a una oferta del régimen afgano para entregar al extremista Osama Ben Laden a un país neutral para que sea juzgado, siempre y cuando EE.UU. muestre las pruebas que tiene en su contra. Washington no sólo no enviará las evidencias, sino que siguió la campaña militar y añadió nuevas demandas.

WASHINGTON/KABUL . - Aviones estadounidenses atacaron ayer Afganistán, alcanzando blancos cerca de la línea del frente de la guerra civil, y el presidente George W. Bush rechazó una nueva oferta del movimiento Talibán de entregar a Osama ben Laden a un país neutral , siempre y cuando existan evidencias concretas de su participación en los atentados del 11 de setiembre.

"Podríamos acordar la entrega si Estados Unidos nos mostrara evidencias de su culpabilidad. Si los Talibán estamos seguros de que irá a un país neutral, que un eventual juicio no estará sesgado por Estados Unidos, analizaríamos la posibilidad", dijo Maulvi Abdul Kabir, uno de los más estrechos colaboradores del mullah Mohammed Omar.

Pero rápidamente Bush salió al cruce de la oferta: la rechazó de manera terminante y dijo que las condiciones puestas por la Casa Blanca para la entrega de Ben Laden no son negociables. "Cuando digo que no hay negociaciones, quiero decir que no hay negociaciones", dijo Bush en la Casa Blanca.

Pero además, el presidente de EE.UU. subió la apuesta: reclamó no sólo la entrega de Ben Laden sino también la de "otros terroristas a los que su régimen protege y oculta en Afganistán".

Los Talibán, a través de otro de sus líderes, Suhail Shaheen, evaluó que si Ben Laden fuera juzgado en Estados Unidos, sólo podría esperar la pena de muerte porque "ya ha sido condenado por la opinión pública" "Si quieren que lo entreguemos, deberían suministrarnos todas las pruebas que tengan. Estados Unidos debería enviar las pruebas antes que los aviones y los misiles", concluyó.

Bush replicó: "sabemos que Ben Laden es culpable", pero no aportó ninguna prueba adicional a os indicios sobre los cuales hasta ahora basó sus presunciones de culpabilidad. "La única condición es que la entrega sea sin condiciones", dijo Bush .

Además, reclamó la entrega de los principales líderes de la red Al-Qaeda -la organización que responde a Ben Laden- y destruir los campos de entrenamiento de guerrilleros a los que Estados Unidos asegura estar destruyendo con sus bombas.

Pero la lista de reclamos se extendió aún más: Bush exigió la libertad inmediata de ocho ciudadanos occidentales, arrestados y bajo proceso presuntamente por difundir el cristianismo, algo que es delito para el radicalizado régimen afgano.

Para ratificar en los hechos su negativa a entablar negociaciones con los Talibán, Estados Unidos continuó ayer los bombardeos sobre Afganistán, según imágenes difundidas por la cadena de TV de Qatar, Al-Jazeera, que tiene un corresponsal en Kabul.

Los principales objetivos de los nuevos ataques fueron nuevamente Kabul -especialmente en la región norte, donde están frente a frente los Talibán y la opositora Alianza del Norte- y la capital espiritual de los Talibán, Kandahar.

Por primera vez desde el inicio de la guerra , periodistas provenientes de Pakistán acompañados por funcionarios del Talibán pudieron ver en el terreno los devastadores efectos de los ataques.

El pueblo de Khorum, en el este de Afganistán, quedó destruido la noche del miércoles pasado, después de un intenso bombardeo. (ver pág32)

El Talibán estima que más de 300 personas, mayormente civiles, murieron desde que comenzaron el 7 de octubre los ataques aéreos.

En una señal de que los ataques estadounidenses posiblemente estuvieran minando la fortaleza del régimen, el jefe de inteligencia talibán dijo ayer que quería que los comandantes de la oposición se unieran para luchar contra los ataques de EE.UU.

En el plano diplomático , el secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, tiene previsto llegar el lunes a Islamabad para discutir los bombardeos en Afganistán con el gobernante militar de Pakistán, el general Pervez Musharraf. (Reuters/ANSA/EFE)

Los principales blancos

Estados Unidos continuó ayer por octavo día consecutivo los bombardeos sobre Afganistán, con ataques sobre objetivos militares en Kabul, Kahandar y regiones en el norte del país, informó la Agencia Islámica de Prensa de Afganistán (AIP).

Los ataques en Kabul se dirigieron a instalaciones militares en el norte de la capital y resultaron heridos al menos tres soldados afganos. Por su parte, en Kandahar fueron dañados el aeropuerto y el cuartel militar de Qishla Jadeed, en un barrio de la región oriental de la ciudad. Fuentes afganas indicaron que los misiles estadounidenses alcanzaron también zonas residenciales en las que habrían muerto dos civiles y varios resultaron con heridas. La ciudad, capital espiritual de Afganistán y lugar de residencia del líder Talibán, el mullah Mohammad Omar, estaba a oscuras media hora antes

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aseguró que Estados Unidos hace los mayores esfuerzos para evitar que civiles afganos resulten afectados por la campaña militar. (Télam)

¿Divisiones en el régimen afgano?

DUBAI (Reuters) - El ministro de Relaciones Exteriores del Talibán, Maulawi Wakil Ahmad Muttawakil, llegó el domingo a Pakistán, posiblemente indicando una división en el movimiento afgano que gobierna al país, dijo la agencia oficial de noticias de Emiratos Arabes Unidos.

Según la agencia WAM, fuentes en Islamabad dijeron que Muttawakil "podría representar a los separatistas en los rangos del Talibán tras una disputa con el líder del Talibán, mullah Mohammad Omar".

Emiratos Arabes Unidos es uno de los tres países que previamente reconoció al movimiento Talibán en Kabul, pero suspendió sus relaciones diplomáticas cuando el Talibán se negó a entregar al disidente de origen saudita Osama ben Laden, considerado por Washington el principal sospechoso de organizar los atentados del 11 de setiembre.

Integristas paquistaníes se ofrecen como voluntarios

Islamabad (EFE).- Los grupos integristas paquistaníes, opuestos a la política pro norteamericana adoptada por el Gobierno de su país, envían voluntarios a Afganistán para luchar al lado de las fuerzas del régimen talibán.

La mayor parte de los combatientes son captados entre las tribus que habitan las áreas, que gozan de cierta autonomía administrativa, situadas a lo largo de la frontera con Afganistán, y en las que la afinidad con el régimen ultraintegrista de los talibán es más evidente que en ninguna otra parte de Pakistán.

El método de reclutamiento de voluntarios para la "yihad" (guerra santa) contra Estados Unidos, explicó Alauddin Ayatatullah, un joven clérigo musulmán de la localidad de Mohmand, "esta siendo un éxito", al igual que la campaña de recolección de armas y de recogida de donaciones para el régimen de los talibán.

"Hemos enviado miles de voluntarios a Afganistán a la guerra", señalo por su parte y sin dar la cifra exacta, Mohamed Nasim, miembro del comité de reclutamiento del partido musulmán, Jamiat Ulema-e-Islam, o de los Clérigos Islámicos.

A los cinco días de campaña, iniciada después de que las fuerzas anglo-estadounidenses emprendiesen hace una semana el bombardeo sobre Afganistán, los organizadores habían recogido más de 40 kilos de oro y joyas, además de unos doce millones de rupias (200.000 dólares), una cantidad respetable para una región mísera. Al mismo tiempo que llevan a cabo la campaña de apoyo a los talibán, los grupos paquistaníes afines al vecino régimen radical intimidan a los miembros de las tribus y a los refugiados afganos que simpatizan con la opositora Alianza del Norte, o con el antiguo rey de Afganistán, Zahir Shah.

Mientras tanto, el régimen afgano instó ayer a los comandantes de las fuerzas de la Alianza del Norte a que abandonen la resistencia y se unan a su lucha contra Estados Unidos. El mensaje fue emitido por el jefe de los servicios de inteligencia, Qari Ahmaddullah, siguiendo instrucciones del del mula Omar.


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