La obsesión por desmentir
La presidenta Cristina Fernández no dejó en claro si en su visita al Vaticano el papa Francisco convalidó particularmente o no la estrategia del gobierno para negociar con los fondos buitres y prefirió aferrarse a los textos pontificios con críticas a la especulación financiera global.
Análisis
La primera mandataria optó, sin embargo, por cuestionar a quienes se arrogan condiciones de voceros papales para opinar sobre la realidad del país. En particular apuntó contra el oficial de protocolo del Vaticano, monseñor Guillermo Karcher, quien había advertido que el papa estaba preocupado por la gobernabilidad del país.
Pero lo que la jefa del Estado no precisó, es si el papa apoyó específicamente la estrategia argentina contra los fondos especulativos, como pretendía llevarse como argumento a la Asamblea General de Naciones Unidas, en la que hablará el miércoles.
Pero los observadores señalan que el papa suele usar más los gestos que las palabras, por lo que algunos observadores estiman que se trata de un mensaje de apoyo.
La primera mandataria se llevó del Vaticano, es probable, el respaldo moral del papa a la cuestión de fondo y una sugerencia para seguir buscando una solución razonable a este conflicto externo que impacta en la economía del país, cada vez más complicada por la inflación en alza con recesión, el ensanchamiento de la brecha cambiaria, el desequilibrio fiscal, los despidos y la incertidumbre social. (DyN/AFP)
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