la deuda



Río Negro se interna en dos dimensiones: aquella marcada por el plan Castello y la otra pertenece a la provincia estrujada peligrosamente por la deuda.

Obviamente, el gobierno se recuesta en la jarana de las obras por venir y, públicamente, corre de plano a la riesgosa obligación de sus pasivos. Ambos estados se alojarán el próximo año, que llegará con la previa electoral del 2019. Por caso, en marzo, Regina votará nuevo intendente.

Los fondos del plan Castello –el producto de los bonos en dólares– acercan regocijo y un mundo desconocido. Río Negro invierte y presta plata a Nación. Colocó 200 millones de dólares en letras nacionales (2,78% de interés anual) y unos 1.730 millones de pesos en Lebacs (al 30% anual), con una renta de algo más 2 millones de dólares y unos 250 millones de pesos por seis meses. Resta esperar que la evolución de los costos de construcción no supere ese beneficio para no lamentar –nuevamente– la pérdida de poder adquisitivo por el atraso de los proyectos y licitaciones, a cargo de Obras Públicas. El proceso –con la ley aprobada– comenzó hace siete meses.

Weretilneck prepara su agenda para cumplir con su raid promocional. Cumple con una faena más reservada: el tratamiento de la deuda. Nación puede darle una solución al apremio de los vencimientos del 2018, esencialmente con el rescate de las letras rionegrinas (de corta vida) y establecer un cómodo mecanismo de cancelación.

El próximo año, Río Negro deberá abonar 5.045 millones por intereses y amortización. Como claro contraste, ese monto equivale al atesorado del Castello, que deberá devolverse en ocho años.

Una referencia de la extravagancia de las obligaciones financieras se advierte en que la provincia está en la frontera técnica aceptada por Nación, que exige un nivel de endeudamiento inferior al 15% (ponderando los “servicios de la deuda” con las “transferencias a los municipios”). Río Negro informa de un índice del 14,4%.

Otra urgencia colateral está en las deudas con proveedores y prestadores. La respuesta –según los datos del presupuesto– aparecerá con la emisión de “hasta 1.500 millones” de pesos en bonos para el “pago de obligaciones” del Estado provincial.

El proyecto de gastos y recursos no tiene otras innovaciones. Permanecen los formales registros de partidas que después se desvanecen. Agricultura, de Alberto Diomedí, es la muestra. Esta cartera solamente abonó –hasta octubre– un tercio de las transferencias para programas o economías. Las mutilaciones se detectan en planes agropecuarios, forrajes y ganaderos, aunque la menor afectación, de sólo un 15%, pertenece al promocionado Plan para una Fruticultura Sustentable. Expone el mayor fracaso del año: el apagamiento del Libro Blanco, que pretendía cambios acordados con Nación y los sectores frutícolas. Este declive funcional tal vez explique su acotado presupuesto, con un 8% por encima de las asignaciones del presente año.

La partida de Personal registra un aumento del 12%, entonces no se volcó ninguna pauta salarial. Gran parte del porcentaje anexado responde a la anualización de las subas recientes. El remanente es casi inexistente.

Los números trazarán el sentido estatal mientras el gobernador maniobra Juntos hacia el futuro. Reiteró públicamente que la Constitución no le permite otro mandato. Esta aceptación contradice charlas reservadas con los suyos donde retoma su idea reformista, con impulso para febrero o marzo. Esto se parece bastante a una simulación para retener poder, salvo que otra verdad salga en los próximos meses.

La veracidad está en la segunda parte del relato interno, que ya transmitió al macrismo. La misma se orienta a la fijación de reglas para la sociedad de Juntos y Cambiemos, centrada en la aplicación de las PASO para elegir candidatos en su alianza.

Weretilneck marcha y niega. Otra parte del oficialismo –mayormente, peronistas– observa un mundo que, poco a poco, ya no le pertenece.

El proyecto de presupuesto no tiene innovaciones. Están los formales registros de partidas que después se desvanecen. Agricultura, de Alberto Diomedí, es la muestra.

Las deudas financieras del 2018 por pagar equivalen a lo recibido por los bonos en dólares. El tema de los pasivos de la provincia es para ir monitoreando de cerca.

Datos

El proyecto de presupuesto no tiene innovaciones. Están los formales registros de partidas que después se desvanecen. Agricultura, de Alberto Diomedí, es la muestra.
Las deudas financieras del 2018 por pagar equivalen a lo recibido por los bonos en dólares. El tema de los pasivos de la provincia es para ir monitoreando de cerca.

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