La paciencia dio frutos

Por Redacción





opinión

EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES

Será un fin de semana como seguramente no habría imaginado ni siquiera un guionista de Hollywood. No por lo dramático, sí por los condimentos, incluido el morbo que suele rodear al fútbol. Además, la política, con elecciones en Boca, que no implican solamente a Boca, porque ofrecen una descarada puja kirchnerismo-macrismo. San Lorenzo-Tigre fueron víctimas involuntarias del manoseo, el kirchnerismo y la AFA empujando a que se juegue el sábado, antes de los comicios, para favorecer eventualmente al candidato oficialista Jorge Ameal, y el macrismo buscando frenar la maniobra, para empujar a Daniel Angelici, el hombre de Mauricio Macri. Para tener una idea: Antonio Caselli, candidato que finalmente retiró su postulación en las últimas elecciones de River, ganadas por Daniel Passarella, gastó 4 millones de dólares en su campaña. Los dirigentes del fútbol argentino son ad honórem. Ganan por otro lado. La mención de River no es casual y por eso lo del guión de Hollywood. Boca casi campeón, River en la B y jugando el mismo fin de semana contra otro Boca, el de Corrientes, que lleva el nombre de Boca Unidos porque hace casi un siglo algunos jóvenes se unieron en la boca de un desagüe para fundar el club. A nadie de Boca Juniors le importa el detalle. Se llama Boca (Unidos) y punto. Y tampoco escapa la situación a los propios hinchas de River, que llenan canchas y baten récords, pero todavía temen a un equipo que golea a los más débiles, pero muestra problemas cuando el rival tiene más entidad, una señal preocupante para una temporada que será larga. El Boca de Falcioni, en cambio, será merecido campeón. Este fin de semana o el próximo. O en la última fecha. Nada podrá evitarlo. Y será merecido. Boca será acaso el campeón más merecido de los últimos años. Por mucho que guste o no su estilo de juego. Fue sostenido al inicio por la sabiduría de Juan Román Riquelme. Sus destellos bastaron para marcar la diferencia cuando el equipo asumía riesgo mínimo. Los puntos le dieron seguridad al proyecto. Y esa seguridad se fue contagiando. Riquelme se lesionó pero los demás ya estaban más seguros, podían animarse a seguir jugando sin su protección. Es más, se lesionaron otros (Viatri, por citar el caso más concreto) y el que entraba (Blandi, Mouche, Cvitanich) se acopló de inmediato, sumándose al contagio colectivo. Boca, que volverá a la Libertadores, será un buen termómetro para tener un estado más concreto sobre que se presume que es uno de los momentos más bajos en volumen de juego del fútbol argentino. Se cerrará un año, por primera vez después de mucho tiempo, sin títulos internacionales. Tanto a nivel de selecciones como de clubes. Vélez acaba de ser eliminado sin discusión alguna de la Sudamericana por Liga de Quito. Durante años se decía que la identidad del fútbol argentino era “ganar”. La “personalidad ganadora”, era un elogio casi unánime. Ya no se puede decir lo mismo. La personalidad, poca, mediana o mucha, ya no alcanza para disimular que se juega cada vez menos. Boca supo tener paciencia para mantener a Falcioni en el momento más crítico de su gestión. Y Falcioni, con ese apoyo, terminó armando un equipo que ya está obteniendo su primer fruto. Ojalá pueda ser el reinicio de algo.


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