LA PEÑA: Cultura sin fronteras



Esto de las culturas sin fronteras nos genera algunas situaciones incómodas, a tal punto que una nueva generación de hoy chicos o adolescentes, conocen más sobre Halloween o Noche de Brujas que por ejemplo la tradición de San Juan, que poco tiene que ver con lo religioso a pesar de su nombre. Y en esto se corre con desventaja, Halloween tiene tanta, pero tanta difusión que cualquier canal de televisión que se elija dará la posibilidad de ese festejo tradicional, muy vinculado a otros países.

En cualquier quiosco o supermercado se podrá comprar todo lo necesario para una divertida Noche de Brujas y no me parece mal que los chicos de nuevas generaciones lo tomen como propio. Es cada uno de ellos quien sabrá sumar esa fecha al calendario de cosas divertidas, más allá del patrimonio de quien sea.

Esto viene a cuento a partir de la inquietud de un lector que planteó que le dan más importancia a la Noche de Brujas que al Día de la Tradición. Y sí, ni lo dude, desde los mismos medios de comunicación se le da una importancia enorme a la Noche de Brujas y de las cuestiones más locales casi ni se acuerdan.

En realidad no me sorprende, siempre fue así, lo tradicional no tuvo espacio en los medios y si lo tuvo fue a cuenta gotas. Nunca le dieron importancia al Día de la Tradición y en el caso de la fogata de San Juan, haga el intento y pregunte cuántos lo conocen como un festejo tradicional, festejo que tiene vigencia sólo en algunas provincias por este tiempo. La gran mayoría ni siquiera sabe de qué se trata.

No me parece mal que los jóvenes se sumen a los festejos de Halloween, no tiene nada de malo que quieran sumarse a esa tradición, más allá del origen que tenga.

Lo que sí me parece mal es que ni el Día de la Tradición ni el día de la fogata de San Juan, tan divertida cuando éramos chicos, tengan espacio en los medios y en el calendario de tradiciones instalado ahora sólo en la memoria de algunos.

Y no sólo los medios son responsables, las tradiciones que no se inculcan se pierden y eso parte de la misma casa, donde los padres que vienen de otras generaciones, son los que deben inculcar esas cosas lindas y divertidas que compartieron de chicos. Las escuelas también tienen su cuota de responsabilidad, basta con preguntar a cuántos se les enseña la razón de la fogata de San Juan, cuántos saben cuál es el Día de la Tradición y sus razones.

Dicho de este modo parece aburrido, pero cuántos maestros tuvieron alguna vez la idea de organizar junto a sus alumnos una gran fogata de San Juan. Claro, es parte de la cultura española transplantada a la argentina por medio de los inmigrantes, muy arraigada en algunas provincias del centro y norte del país. Ahora, si Halloween llega como parte de las tradiciones del norte del continente, cómo no llega a los mismos argentinos una tradición bien arraigada desde hace décadas.

La fogata de San Juan es una celebración ancestral de origen pagano, según se indica en un sitio de Internet. Coincide con el solsticio de invierno, la noche más larga del año.

Encender el fuego es una enorme diversión, eso implica trabajar en el día juntando ramas y asegurando que el lugar esté alejado de cualquier posibilidad de incendio inesperado. Ahí se siente la verdadera esencia del festejo, estrechar lazos de amistad, compartir, reírse y sumar el festejo al calendario en cada año. Y esto no se fomenta, no se difunde. Esas son las cosas que hacen que costumbres y tradiciones vayan quedando sólo en la memoria de algunos, que si no se enseñan, si no se comparten, se irán cuando se acabe la vida de los que alguna vez pudieron disfrutarlas.

No se trata de un festejo u otro, se trata de un festejo y otro, porque no es contra Halloween, es en favor de todo aquello que signifique sumar una razón para compartir.

 

Jorge Vergara

jvergara@rionegro.com.ar


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