La primera área natural protegida de Río Negro

Por Daniel Paz Barreto (*)



El día de los Parques Provinciales no existe aún, pero debería. El 19 de setiembre es la fecha de la sanción de la ley Nº 82, en 1959.

Esta ley creó el Parque Público Laguna Carri Laufquén Chica, ubicado a pocos kilómetros de la localidad de Ing. Jacobacci, en la Región Sur. Por esos años dejábamos atrás el territorio nacional y la norma fue impulsada por Elías Chucair, un poblador de Jacobacci y “contador” de historias rionegrinas.

Pero, lamentablemente, aún no forma parte del Sistema Provincial de Areas Naturales Protegidas (Sipanp), creado en 1993 por la ley 2.669.

El argumento esgrimido para promover esta ley fue la recreación, y en su artículo tercero menciona que “Hasta tanto se establezca el organismo del que dependerán los parques públicos provinciales, el Poder Ejecutivo convendrá con la Municipalidad de Ingeniero Jacobacci la atención y conservación de esta reserva, a los efectos de lograr los fines a que se destina y conforme a la respectiva reglamentación”. Ese organismo tiene una década de existencia.

Años después se presentó en la Legislatura rionegrina un anteproyecto de ley (Paz Barreto, 1994) para recategorizar el sitio, a base de un informe previo (Paz Barreto, 1993) y considerando los conceptos modernos de áreas naturales protegidas (ANPs) contemplados en la ya vigente ley de Areas Naturales Protegidas.

Desde la Legislatura provincial se envió una consulta a la Dirección de Fauna, por entonces a cargo de las ANPs, desde la que se respondió desestimando la presentación, ya que surgían “algunos aspectos erróneos”, pues había sido “creada con otra intencionalidad…con fines deportivos y de balneario…” (1)

Considerando que su importancia para las aves acuáticas era manifiesta, con datos ya publicados o relevados (Casas, 1992; Gelain, 1993) se realizó un viaje hasta la localidad de Ing. Jacobacci, con el objetivo de entrevistar a Elías Chucair. Ante la consulta de por qué los argumentos expresados en la ley, respondió mencionando que por aquella época “no se hablaba de ecología” y que su intención era que se conservara el lugar, pues “era sabida la cantidad de aves que se observaban en el lugar”.

Llamativamente, los argumentos para la creación del que se considera el primer Parque Nacional (al menos de Occidente) Yellowstone en EE. UU. eran similares a los impugnados por las autoridades, “terrenos de recreo para el beneficio y disfrute del pueblo…” (2). Más allá de que la doctrina de exclusión que se iniciaba con la creación de estas áreas hoy está desacreditada (Colchester, 2003), consideremos que esto transcurría en 1872.

Han pasado 45 años de la creación del Parque Público Laguna Cari Laufquén Chica y diez años del intento de recategorización.

Se impulsaron diversos proyectos locales de desarrollo. La localidad de Ing. Jacobacci solicitó que se la incorporara al Sipanp (diario “Río Negro”, 8/8/02). Las condiciones naturales de la laguna se han visto afectadas negativamente por procesos de eutrofización (un incremento de la materia orgánica en el ambiente acuático), s realizaron siembras y resiembras de especies ictícolas exóticas. Funcionó allí una piscicultura que dio trabajo a varias familias, que de paso reguló la presencia de los peces mencionados anteriormente, etc.

¿Por qué insistir en el tema?

• En primer lugar, si se ejecutan acciones que no respondan a una planificación que asegure la continuidad de los procesos ecológicos, se pondrá en riesgo la integridad de todo el sistema.

• Porque realmente es la primera área natural protegida creada en la provincia de Río Negro, y el reconocimiento como tal ya es una deuda de décadas.

• Por la importancia de este humedal para la conservación de los ambientes rionegrinos. (Humedal: esta es una palabra de uso reciente en el mundo de la ciencia y de la conservación. En la Convención de Ramsar, firmada por la Argentina, se dice que son “extensiones de marismas, pantanos, turberas o aguas de régimen natural o artificial permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de aguas marinas cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros” (Canevari et al. 1998).

• Por su importancia para las aves patagónicas, en relevamientos realizados entre 1989 y 1990 se encontraron 60 especies diferentes (Casas 1992), base de una actividad con un potencial casi desconocido. Sólo como información, durante el 2001, en los Estados Unidos, 46 millones de observadores de aves gastaron 85.000 millones de dólares por todo concepto (viajes, ropas, libros, equipamiento, etc.), para observar, fotografiar y alimentar aves silvestres (La Rouche, 2003) y también salen al resto del mundo a realizar esta actividad.

• Porque representa una unidad con su vecina laguna Carri Laufquén Grande, sitio paleontológico relevante, la que también debe ser considerada.

• Porque no hay ambientes acuáticos mediterráneos de estas características en el Sipanp.

• Porque es uno de los ambientes citados específicamente en una publicación sobre los humedales de la Argentina (Canevari et al., 1998).

• Porque recientemente se la ha considerado para integrar el Programa Internacional de Areas Importantes para la Conservación de la Aves, coordinado en nuestro país por Aves Argentinas (Di Giácomo, com. pers.).

• Por las posibilidades de desarrollo que brindaría para las localidades de la Región Sur, considerando su conservación.

• Y, finalmente, pero no lo último, porque es necesario y urgente dar un impulso serio a la conservación in situ mediante áreas naturales protegidas en Río Negro. Crear el “Día de los Parques Provinciales” es una excelente herramienta en ese sentido.

El 6 de noviembre, Día de los Parques Nacionales, se celebra a lo largo y ancho del país, momento en que se recuerdan historias pasadas, pioneros, se inauguran obras y se destacan los beneficios que obtiene la comunidad. Es lo que ocurrió hace muy poco. Con ceremonias en localidades de renombre, hasta sitios remotos de la geografía nacional.

Muchos argumentos respaldan la creación de áreas naturales protegidas: imperativos éticos, conservación de la biodiversidad para las generaciones futuras, del patrimonio cultural, etc. También porque su existencia deriva en beneficios económicos, por ejemplo, al ser “motores” para la industria del turismo, de lo que el Corredor de los Lagos es un claro ejemplo, basado en un rosario de parques nacionales que deberían ser complementados por áreas provinciales y municipales, al menos con el mismo grado de implementación.

La ciudad de Bariloche está enclavada en el Parque Nacional Nahuel Huapi, el verdadero atractivo. Miles -sí miles- de personas llegan todos los veranos hasta El Bolsón, con destino final en el ANP Río Azul-Lago Escondido (RALE), creada en 1994 pero que aún no tiene plan de manejo, guardas, control ni servicios que regulen y mantengan sus bienes naturales.

 

 

(*) Técnico univ. en Administración de Areas Protegidas

 

(1) Vinci C. 1994. Nota Nº 376 del 19/9/94 a Roxana Bukstein, de la Legislatura Provincial de Río Negro.

(2) Miller K. 1980. Planificación de Parques Nacionales para el Ecodesarrollo en Latinoamérica. FEPMA, Madrid.


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