La Ruta a 237, en estado calamitoso

Es una de las más transitadas. Los pozos, banquinas peligrosas y la falta de asfalto llevan años de abandono.





Transitar por algunas de las rutas de la región se convierte en una aventura donde los avatares o directamente la tragedia siempre campea, sea por el tránsito desmadrado o la destrucción y el abandono que ningún responsable mira.

Una de las vías que desde hace más de un año está en un estado de total descuido es la 237, nada menos. Nos referimos a la principal comunicación entre el Alto Valle y los sitios turísticos más emblemáticos: Bariloche o San Martín de los Andes. Paso fundamental de turistas, residentes y transportistas.

El tramo comprendido entre Arroyito y Piedra del Aguila es directamente un calvario.

La casi inexistente cinta asfáltica perforada por cientos de pozos, algunos de ellos de gran diámetro y considerable profundidad, ponen a prueba a los más avezados conductores para evitar inconvenientes, tanto en lo mecánico como en lo personal.

Pero no sólo la traza en sí es riesgosa para quienes transitan por esos agotadores y peligrosos 180 kilómetros. Se le suma la ausencia total de banquinas, ya que de la mayoría sólo quedan rastros de asfalto.

 

Desidia

 

La desidia ha convertido a algunos de los baches en cráteres. Obligan a los conductores a transitar con extremo cuidado, porque un paso en falso puede terminar en un derrape a campo traviesa o en un accidente.

Ya en agosto de 2006 este diario alertaba sobre el deterioro de ese tramo de la 237. Varios automovilistas denunciaron el estado de la ruta. El tiempo pasó y el Estado Nacional (Vialidad nacional) nada hizo para mejorar o repavimentar ese transitado trecho.

Hay que admitir que tampoco se han oído quejas de los representantes de los Estados rionegrino y neuquino. Los accidentes, producto de la extrema situación del pavimento, van en aumento.

En estos 365 días que pasaron, los pozos se desarrollaron. Dio la impresión que el bacheo iniciado meses atrás era el preanuncio de un parche que proporcionara alivio, pero se trató de un simple amago.

Un camionero de Roca, Héctor Brizuela, que recorre semanalmente el camino entre Arroyito y Piedra del Aguila es gráfico y contundente: «La ruta ya no existe y los pozos obligan a andar por la banquina, que también son peligrosas. Pasando Piedra del Aguila cuesta creer que eso sea una ruta… es lamentable».


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