La sobreprotección durante la vejez, tan dañina como el maltrato
En el Día Mundial para la Toma de Conciencia sobre los abusos a los que suelen ser sometidos los adultos mayores, expertos dan pistas para entender y ayudar a la díada cuidador-cuidado.
“Y el momento llegó. Ahora me toca ser mamá de mi querido viejito…”. Una breve publicación en Facebook, en un aquí y ahora veloz, vista como un relámpago en una pantalla dio una instantánea clara y concisa de lo que es una realidad compleja y urgente que preocupa.
¿Qué pasa cuando la cosa se da vuelta? O, al menos, cuando parece que se da vuelta. Cuando luego de una vida entera de cuidados, dedicación y protección a los hijos, la relación cambia.
“Es difícil, muy duro. Cuando llega el momento, tenés que cuidarlos y, si están enfermos, aceptar que es mejor para ellos mismos estar en manos de especialistas… o no”.
Sin embargo, en torno a un tema complejo, que cuesta a veces pensar y ‘digerir’ María Julieta Oddone dice que hay muchos mitos. En el país, la mayoría de las familias prefiere evitar la internación de ancianos en geriátricos y además se sigue optando, en la mayoría de los casos, por cuidadores que integran el grupo familiar.
Oddone es socióloga, magister en Gerontología y doctora en Antropología, investigadora principal de Conicet, profesora de la Universidad de Buenos Aires, docente en Flacso y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Gerontología. Habló con “Río Negro”.
P- ¿Es tan así como se suele escuchar que los hijos terminan siendo los padres de sus propios padres en la vejez?
R- Es una metáfora. En realidad en el proceso de envejecimiento algunas personas sufren alguna enfermedad, lo cual hace que la persona se convierta en dependiente. Esto no los convierte (a los hijos) en padres de sus padres. Simplemente se acompaña en un proceso de enfermedad o no. Cuando uno se plantea un razonamiento de los hijos como padres de sus hijos se corre el riesgo de que haya una sobreprotección… ‘No, no vayas al banco porque te pueden robar, te podés caer… y eso a veces inmoviliza’. Los viejos se quejan y entonces hay que diferenciar cuándo la sobreprotección es un cuidado necesario y cuándo es una manera de inmovilización de la persona.
P- ¿Quiénes son los que cuidan?
R- Las familias cuidadoras a veces son los hijos. Siempre el primer cuidador es el cónyuge, por lo general la mujer; en segundo lugar, la hija mujer y en tercer lugar cualquiera. Es decir que fundamentalmente son las mujeres las principales cuidadoras. Hay mujeres mayores de 80 años que se hacen cargo de la discapacidad.
P- ¿Y qué pasa en el interior de estas familias cuidadoras?
R- Suelen tener problemas porque influye en la vida cotidiana de todo un grupo familiar y sobre todo en el que recae la tarea. Lo que sostiene esa función es la ética del cuidado, tiene que ver con cuáles son los valores. “Son mis padres, les debo la vida, lo que soy”. Pero también tiene costos, costos económicos, de tiempo (libre), abandonar mi trabajo o pagar un cuidador, no poder dormir en las noches. Las 24 horas tengo que hacerme cargo, con un costo físico y psicológico muy alto. Esto, a veces termina generando situaciones de maltrato, violencia querida o no querida. A veces las personas cuidadas se tornan muy demandantes, o al revés, por angustia, por el cansancio de toda esta situación. E inmediatamente después viene la culpa. Es un tema muy dificultoso porque el cuidado es de 24 horas, todo el tiempo. ¿A quién dejo? ¿Cómo hago? Los programas de apoyo en general son para quienes tienen recursos.
P- ¿Cuándo la opción es la internación?
R- A veces se llega a un límite donde no se puede sostener más. Por enfermedad en general, y tomar la decisión también tiene un costo. Pero las estadísticas dicen que menos del 2% de la población mayor vive en geriátricos en el país. De ese 2%, un 1% está por temas o problemas sociales y el otro 1% en general, en clínicas tipo privadas o que trabajan en convenio con la obra social PAMI. En general ingresan por problemas serios de enfermedad. Pero no dejan de ser visitados, la familia lo sigue, se hace cargo. Es un mito que la persona que está en un geriátrico es abandonada. Al que no lo visitan es porque no tiene familia.
“Cuando uno se plantea un razonamiento de los hijos como padres de sus hijos se corre el riesgo de que haya sobreprotección”.
Julieta Oddone, magíster en Gerontología y doctora en Antropología.
Cuidados especiales
“Te llena el corazón cuidar a quienes te dieron la vida”
El testimonio espontáneo de Marita, exdocente nacida en la zona Sur y vecina de Roca hace 30 años, ilustra a la perfección lo que muchas –porque en general son mujeres– tienen que afrontar cuando asumen el cuidado de un adulto mayor.
“Él está bien. Por suerte se maneja solo, hace sus cosas, pero a veces está… no sé. Malhumorado. Y cuando uno quiere ayudarlo, ir a hacer las compras por él, cocinarle, alcanzarle algo, se enoja”.
“Mi padre tiene 81 años y está sano. Alguna gripe, el dolor típico de rodillas, los huesos… cosas de la edad. Vive solo y se las arregla, pero siempre estoy detrás de él por si necesita algo. Comienza a olvidarse algunas cosas y me preocupa por las noches. Pero ni loco quiere que metamos a alguien en la casa. Menos irse a vivir con alguno de los hijos. ‘A mí déjenme solo, no molesten’, me dice”.
“Tengo dos hermanos pero ellos lo visitan cuando pueden… Yo trato de ir todos los días, o día por medio y siempre lo estoy llamando, pero él a veces espera más el día que vayan los dos varones a visitarlo”.
“El otro día fui y estaba protestando por papeles que se le habían perdido… no me prestaba atención y si le decís algo cuando está así, te saca volando. Y te pone mal, te hace enojar… pero a veces cuento para calmarme y no contestarle mal. Sé que no lo hace a propósito pero uno también a veces está cansada. Es cierto eso que dicen, que nadie cuida a los que cuidan… Pero qué sé yo. Es así y por más que a veces uno ande más o menos, no hay alegría más grande, orgullo y algo que te llena adentro, el corazón, el alma… cuidar a quienes te dieron la vida. Valorar lo que uno tiene. Eso”.
Creciente envejecimiento
El país se encuentra en una etapa de envejecimiento avanzada. Según el Censo 2010, un 10,2% de la población tenía 65 años y más; es decir, existe una alta proporción de personas mayores con relación a la población total. Una de las características de la población adulta mayor es la feminización de sus componentes. Para el 2010, de un total de
4,1 millones de personas de 65 años y más, 2,4 millones eran mujeres y 1,7 millones, varones.
En la díada
cuidador-cuidado suelen surgir relaciones recíprocas de víctimización que generan situaciones
de maltrato mutuo y enfermedad.
Jornada en Casa de la Cultura de Roca
En el marco del Día Mundial por la Toma de Conciencia contra el Abuso y Maltrato hacia el Adulto Mayor, se realizará hoy miércoles, de 9 a13, una jornada de charlas en Casa de la Cultura de Roca. El programa es organizado por PAMI y otras organizaciones sociales como la Defensoría de Pobres y Ausentes, con la adhesión del Colegio Profesional de Trabajo Social de la Provincia de Río Negro, Comisaría de la Mujer y Consejo del Adulto Mayor.
Datos
- “Cuando uno se plantea un razonamiento de los hijos como padres de sus hijos se corre el riesgo de que haya sobreprotección”.
- 5%
- de la población de adultos mayores recibe cuidados especiales dentro del ámbito familiar en nuestro país.
- En la díada
- cuidador-cuidado suelen surgir relaciones recíprocas de víctimización que generan situaciones
- de maltrato mutuo y enfermedad.