La teleconferencia, una herramienta que acercó testimonios



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menos distancias

El empleo de la teleconferencia como recurso fue uno de los aciertos del juicio. Agilizó el desarrollo del proceso, permitió obtener testimonios que probablemente no se hubieran logrado o habrían presentado dificultades y ofreció todas las garantías de la diligencia. El imputado Osvaldo Laurella Crippa siguió las jornadas desde la sede del Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca; también lo hicieron Oscar Lorenzo Reinhold y José Ricardo Luera desde el Consejo de la Magistratura de Buenos Aires y, en una ocasión, se sumó el defensor Hernán Patricio Corigliano cuando no pudo viajar al Alto Valle. En AMUC se recibieron varias declaraciones por teleconferencia como la de Hugo Obed Inostroza Arroyo, desde Madrid y a sala repleta en Neuquén. Se trata del detenido que se fugó del centro clandestino del Batallón de Ingenieros, sobre la Ruta 22. Jorge Berstein fue otro sobreviviente que declaró en Buenos Aires, quien junto a Clorinda Barreto fueron secuestrados el 1 de marzo de 1977 en Roca. Ambos fueron llevados a “La Escuelita” y la mujer, después de recibir un castigo brutal durante varios días, fue liberada al comprobar que no tenía vinculación alguna con organizaciones subversivas. También lo hizo por ese medio Graciela López, desde Santa Fe –denunciante en el primer juicio– para decir que había compartido el secuestro con Perico Rodríguez, el ex secretario de Gobierno de Cinco Saltos que desde Inglaterra vino a dar testimonio de su caso de detención y tortura tras el golpe. Lo mismo ocurrió con el sobreviviente Daniel Divinski, desde Buenos Aires, que declaró haber compartido el secuestro en la superintendencia de Coordinación Federal con Antonio Giménez, una de las víctimas de esta causa, cipoleño, con un espeluznante derrotero que incluyó la tortura en “La Escuelita” de Neuquén y “La Escuelita”, de Bahía antes de que fuera llevado a Coordinación Federal y a la ESMA. Curiosamente este recurso técnico permitió a su vez que tres testimonios de la región fueran brindados al juicio que se está desarrollando también en Bahía Blanca, en la sede de la Universidad Nacional del Sur, cuando allí se trató el caso del matrimonio secuestrado en Cutral Co, Graciela Romero y Raúl Metz, su desaparición forzada y la apropiación del bebé de ambos que nació en cautiverio en dependencias del V Cuerpo, en abril de 1977. Fue cuando testificaron Graciela Kalnisko –que escuchó la voz de Mónica Morán cuando estaba detenida en ese centro clandestino de detención–, Sergio Méndez Saavedra, Edelvina Guíñez y su esposo Manuel Paniján, los tres en relación con el secuestro de los Metz, en la comarca petrolera y su paso en “La Escuelita” de Neuquén.

La tecnología permitió testimonios de otras ciudades y hasta países.


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La teleconferencia, una herramienta que acercó testimonios