La trastienda de los incendios naturales





Por Juan Zeberio, Guadalupe Peter y Cintia Leder

Los incendios acontecidos en numerosos sectores del noreste de la provincia de Río Negro y sur de la provincia de Buenos Aires son producto de la acumulación elevada de material fino seco y combustible que, bajo condiciones de escasez de humedad y altas temperaturas, genera fácilmente un foco de incendio que se extiende de manera dramática sobre el territorio.

Los fuegos en ambientes áridos, semiáridos y subhúmedos secos son muy comunes y se registran desde épocas muy antiguas. Nuestra región no está exenta de esta dinámica que, desde el punto de vista ecológico, no reviste un daño irreparable a la vegetación. Todo lo contrario. Aquí, como en numerosas regiones del mundo, el fuego es utilizado de forma intencional para mejorar la oferta de forraje para el ganado. Estos fuegos intencionales y controlados son aplicados bajo condiciones climáticas particulares, no generan inconvenientes ambientales y, debido a la planificación en su aplicación, tampoco tienen efectos negativos sobre la infraestructura rural ni la economía de los productores.

En cambio, los fuegos naturales, al ser espontáneos, tienen consecuencias devastadoras para los productores. La pérdida de cabezas de ganado y de infraestructura agropecuaria (mangas, corrales, alambrados, viviendas, aguadas) es muy importante y se traduce en cuantiosas pérdidas monetarias. Éstas podrían ser evitadas con un sistema de monitoreo y alerta temprana eficiente que dé posibilidades concretas a los productores de prevenir y tomar medidas frente a incendios de la magnitud de los recientemente acontecidos, o como los que azotaron la zona en el verano 2000-2001. Ya en los primeros días de diciembre de 2016, técnicos de instituciones ligadas a la producción ganadera en la región advirtieron que existía una alta probabilidad de ocurrencia de incendios en campos de monte y las autoridades competentes no tomaron cartas en el asunto para prevenirlos (como campañas de difusión para mantenimiento de picadas y cortafuegos). Sólo se atacaron con gran determinación y voluntad los frentes activos, pero las pérdidas monetarias son difícilmente recuperables en el corto y mediano plazo.

Volviendo rápidamente a los efectos que los incendios naturales tienen sobre los sistemas ecológicos de la zona, es deseable encontrar una responsabilidad mayor en la forma de informar sobre aspectos ambientales y, a la hora de comunicar a la población lo sucedido, no ser alarmistas. Recordemos que el fuego es un disturbio natural que forma parte del entramado ecológico y que mantiene un equilibrio en la cobertura del suelo por parte de plantas leñosas y de especies de pastos y hierbas. Al estar los campos de monte, en muchos casos, sobrecargados con hacienda, el equilibrio natural es modificado y los fuegos naturales son cada vez menos frecuentes. Esto se debe a la ausencia de material fino (pasto) para que los incendios se inicien, propaguen y controlen la cobertura de la vegetación leñosa. Esta disminución en la frecuencia de los fuegos trae aparejada la dominancia de los arbustos sobre los pastos, tornando esos ecosistemas menos productivos. Por lo tanto, cuando se inician incendios con esta nueva y gran disponibilidad de material leñoso los fuegos son mucho más intensos.

Es muy importante tener en cuenta que, desde la óptica del productor, los pastos y las hierbas son más importantes ya que constituyen la fuente de alimento del ganado doméstico. Las especies leñosas que son reducidas o eliminadas por los efectos del fuego liberan espacio y recursos para que crezcan pastos y hierbas, y lo hacen a una velocidad mucho mayor que los árboles y arbustos. Con el transcurso del tiempo, y a un ritmo más lento, la vegetación leñosa vuelve a recuperarse.

En forma general, podríamos esperar que esta dinámica de control de arbustos redistribuya los nutrientes contenidos en los diferentes compartimientos de la vegetación y del suelo. Si bien los productores afectados deben afrontar una dura situación en la actualidad, en años próximos se podrán observar ecosistemas más saludables y productivos, incrementando la receptividad ganadera de las áreas afectadas.

Centro de Estudios Ambientales desde la Norpatagonia (Ceanpa)-UNRN y Conicet

Es deseable encontrar mayor responsabilidad en la forma de informar sobre aspectos ambientales y, a la hora de comunicar, no ser alarmistas.

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Es deseable encontrar mayor responsabilidad en la forma de informar sobre aspectos ambientales y, a la hora de comunicar, no ser alarmistas.

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