La trata de personas empieza en Paraguay

La ruta de la esclavitud sexual en la región comienza en la Triple Frontera.



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En este lugar, Gendarmería realizó días atrás un operativo en el marco de la investigación de prostitución y tráfico de personas.(Foto: Archivo )

NEUQUÉN (AN).- Las jóvenes paraguayas víctimas del tráfico de personas y forzadas a ejercer la prostitución en el Alto Valle, llegan engañadas con falsas promesas de trabajo bien remunerado en servicio domestico. Todo comienza en la zona de la Triple Frontera, según los investigadores locales.

A lo largo de este año Gendarmería Nacional logró dar en la región certeros golpes al tráfico de personas con fines de explotación sexual. En la mayoría de los casos las mujeres rescatadas eran oriundas de Paraguay.

“Río Negro” indagó por qué las eligen paraguayas, cuál es la ruta que hacen para traerlas y cómo terminan atrapadas en un laberinto de mentiras y explotación del que es casi imposible escapar.

A casi 3.000 kilómetros del Alto Valle patagónico hay un conjunto de pequeños poblados del lado paraguayo, cercanos a la Triple Frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil. La situación económica en esos parajes es tan precaria que las jóvenes aspiran a escapar a la suerte de pobres que les toca vivir por lo que cualquier promesas de trabajo se convierte en una esperanza y una salida que difícilmente rechacen.

En dicha zona litoraleña abundan las colonias de polacos, ucranianos y rusos, que se establecieron hace varias décadas, por lo que las mujeres de esos parajes tienen rasgos físicos especiales.

Una fuente vinculada a la búsqueda y desarticulación de organizaciones abocadas a la trata de personas explicó que “lo que pasa es que la fisonomía de la mujer paraguaya es mucho más linda que la de otros países vecinos. Al tener rasgos distintivos más lindos los tratantes le pueden sacar más plata que a otro tipo de mujer”.

Los delincuentes suelen ofrecer en Ciudad del Este, triple frontera, oportunidades laborales bien rentadas, ya sea para cuidar niños como para servicio doméstico.

Las chicas que por ingenuidad muerden el anzuelo ingresan al país en colectivo por Misiones, algunas quedan en Buenos Aires, otras en La Pampa y el resto desembarca en el Alto Valle donde finalmente son sometidas a la esclavitud sexual.

Los investigadores han descubierto, en más de una ocasión, que quienes mantienen activo el mercado de la trata son connacionales de la jóvenes explotadas. “Que haya un connacional que las va a recibir les hace suponer a las chicas que serán contenidas y protegidas pero al poco tiempo se descubren a tres mil kilómetros de sus hogares, explotadas, endeudadas y con mucho miedo por lo que se terminan sometiendo a las reglas del regenteador”, detalló el investigador.

Del laberinto en que introducen a las mujeres explotadas es muy difícil escapar, incluso aquellas que son rescatadas no dejan de estar en peligro.

“Vos recuperás a una chica, la ponés a resguardo y seguís todos los protocolos del caso hasta que la terminas enviando de nuevo a su lugar de origen. Lo que suele pasar es que las organizaciones de tratantes vuelven a buscarlas a sus hogares y si las recapturan las mandan a otro destino que puede ser en Argentina o cualquier otro país”, explicó la fuente que considera que los países de la región deben articular un sistema de trabajo conjunto para frenar esta actividad.


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