La UCR se cohesiona mirando a la Rosada
Vía una declaración conocida pasadas las 18 de ayer, el radicalismo asumió el compromiso de luchar contra el populismo y buscar el gobierno en las elecciones del 2011. “En la Argentina de este tiempo con mayoría social opositora –señala el documento–, la responsabilidad principal de la UCR es la de contribuir a la construcción del sujeto político ‘oposición’ como alternativa de cambio y opción progresista moderna en la vida política que instale una variante superadora frente al populismo que, independientemente del ropaje que utilice – neoliberal, tecnocrático o movimientista-, desprecia la democracia representativa, subestima el papel de los partidos políticos y reduce a los ciudadanos al papel de consumidores o espectadores del mundo del espectáculo”. El posicionamiento se forjó durante la reunión que a lo largo de 10 horas, mantuvieron en Córdoba capital, la mesa de conducción del Comité Nacional –36 miembros– y el Comité Federal, integrado por los presidentes del partido en los 24 distritos en que está dividida la geografía electoral del país. La reunión no avanzó más allá en materia de definiciones. Pero sirvió para encontrarse ambos comités por primera vez desde que el partido es conducido por el mendocino Ernesto Sanz. No se habló de candidaturas para ningún cargo. Pero fue loable detectar, al menos por este diario en horas de la mañana, que el radicalismo siente vientos favorables para intentar recuperar gravitación de primer rango en la política nacional. Veamos: • El partido está ausente de liderazgos excluyentes. Por primera vez en la transición, procura reconstruir poder sin contar con “la voz”, esa definición con la que Crisólogo Larralde definía la conducción personalista, verticalizadora, alrededor de la cual históricamente se reunió la UCR. El poder de decisión centrado en una única voluntad. Hoy, la ausencia de ese estilo facilita el diálogo en frente interno partidario. • Como resultante de lo anterior, el poder de decisión del partido está en el Comité Nacional y su ampliación, el Comité Federal. Las “caras” visibles que expresan ese poder son dirigentes con imagen no abollada ante la opinión pública. Suman a este capital el hecho de haber liderado espalda con espalda, la resistencia a la ofensiva de Kirchner de vaciar al radicalismo. No traicionaron al partido. Hoy cosechan el resultado de ese conducta. Entre otros, figuran en este lote: Ernesto Sanz, Gerardo Morales, Oscar Aguad. • Existe en el partido un núcleo duro de convencimiento que de cara al futuro, mucho de la suerte del radicalismo dependerá si lograr borrar la imagen de voluntarismo con que históricamente a reflexionado sobre soluciones para problemas nacionales. La reactivación del Instituto Radical de Políticas Públicas, expresa esa decisión. A su frente se colocó, el mes pasado, al mendocino Baglini, uno de los cuadros intelectuales mejor formado que tiene el radicalismo. Siempre en relación a esto, se detectaba ayer en el grueso de la dirigencia reunida en Córdoba, el acuerdo que para fin de año la UCR debe tener listo o en vías de terminar, un programa integral de gobierno a proponer en carrera para las presidenciales del 2011. Una elección que está lejos, pero viene galopando.
Vía una declaración conocida pasadas las 18 de ayer, el radicalismo asumió el compromiso de luchar contra el populismo y buscar el gobierno en las elecciones del 2011. “En la Argentina de este tiempo con mayoría social opositora –señala el documento–, la responsabilidad principal de la UCR es la de contribuir a la construcción del sujeto político ‘oposición’ como alternativa de cambio y opción progresista moderna en la vida política que instale una variante superadora frente al populismo que, independientemente del ropaje que utilice - neoliberal, tecnocrático o movimientista-, desprecia la democracia representativa, subestima el papel de los partidos políticos y reduce a los ciudadanos al papel de consumidores o espectadores del mundo del espectáculo”. El posicionamiento se forjó durante la reunión que a lo largo de 10 horas, mantuvieron en Córdoba capital, la mesa de conducción del Comité Nacional –36 miembros– y el Comité Federal, integrado por los presidentes del partido en los 24 distritos en que está dividida la geografía electoral del país. La reunión no avanzó más allá en materia de definiciones. Pero sirvió para encontrarse ambos comités por primera vez desde que el partido es conducido por el mendocino Ernesto Sanz. No se habló de candidaturas para ningún cargo. Pero fue loable detectar, al menos por este diario en horas de la mañana, que el radicalismo siente vientos favorables para intentar recuperar gravitación de primer rango en la política nacional. Veamos: • El partido está ausente de liderazgos excluyentes. Por primera vez en la transición, procura reconstruir poder sin contar con “la voz”, esa definición con la que Crisólogo Larralde definía la conducción personalista, verticalizadora, alrededor de la cual históricamente se reunió la UCR. El poder de decisión centrado en una única voluntad. Hoy, la ausencia de ese estilo facilita el diálogo en frente interno partidario. • Como resultante de lo anterior, el poder de decisión del partido está en el Comité Nacional y su ampliación, el Comité Federal. Las “caras” visibles que expresan ese poder son dirigentes con imagen no abollada ante la opinión pública. Suman a este capital el hecho de haber liderado espalda con espalda, la resistencia a la ofensiva de Kirchner de vaciar al radicalismo. No traicionaron al partido. Hoy cosechan el resultado de ese conducta. Entre otros, figuran en este lote: Ernesto Sanz, Gerardo Morales, Oscar Aguad. • Existe en el partido un núcleo duro de convencimiento que de cara al futuro, mucho de la suerte del radicalismo dependerá si lograr borrar la imagen de voluntarismo con que históricamente a reflexionado sobre soluciones para problemas nacionales. La reactivación del Instituto Radical de Políticas Públicas, expresa esa decisión. A su frente se colocó, el mes pasado, al mendocino Baglini, uno de los cuadros intelectuales mejor formado que tiene el radicalismo. Siempre en relación a esto, se detectaba ayer en el grueso de la dirigencia reunida en Córdoba, el acuerdo que para fin de año la UCR debe tener listo o en vías de terminar, un programa integral de gobierno a proponer en carrera para las presidenciales del 2011. Una elección que está lejos, pero viene galopando.
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