La vaca nos da el petróleo (y el gas)

Estos días Sapag ha andado entretenido cuidando al vacuno y mostrándoselo a operadores internacionales.



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héctor mauriño vasco@rionegro.com.ar

Neuquén es una vaca lechera –o mejor dicho petrolera– y hay que cuidarla bien, por eso el gobernador trabaja a destajo para asegurarse mayor producción y mejor precio de los hidrocarburos durante su segunda gestión. Explorar formas alternativas de generar riqueza y diversificar las fuentes de producción estaría muy bien, pero la realidad contante y sonante, la que está al alcance de la mano, es que la provincia reposa en un mar de hidrocarburos y, claro, hay que aprovechar. Este pragmatismo sencillo y elemental, más que ninguna otra cosa, es el que mueve por estas horas los pasos del gobernador: se trata de lograr un horizonte más desahogado para los próximos años, ampliando los ingresos con mayores reservas y más producción. Preocupan menos otros temas candentes, como la ríspida agenda social de la provincia, que estalla bajo la forma de conflictos permanentes aquí y allá. Eso, a excepción de lo ocurrido en Salud, donde la oposición terminó haciendo causa común con el gobierno para poner dique uno de los aspectos más graves de la crisis que afecta al sistema público: el permanente drenaje de profesionales hacia las clínicas privadas por falta de estímulo salarial. Por estos días Sapag ha andado muy entretenido, precisamente cuidando la vaca. El viernes, el gobernador se reunió, entre otros, con el ministro De Vido; el presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, y un grupo de operadores de bancos europeos vinculados con la empresa hispano-argentina interesados vivamente en conocer la vaca, luego de que tomara estado público el descubrimiento en la provincia de grandes yacimientos no convencionales de, digamos, lechita negra. En realidad, los mentados hallazgos de petróleo en la cuenca neuquina, Vaca Muerta (o no tan muerta, ¡bah!) y otros, eran reservas geológicas conocidas que ahora, merced a las nuevas tecnologías desarrolladas por canadienses y estadounidenses, permitirían ampliar las reservas, condenadas hasta ahora a caer año tras año. Desde la óptica del gobierno neuquino, en materia de petróleo, la cuestión es bastante sencilla porque el elevado precio del barril en el mercado interno lo acerca mucho al valor internacional. Con el gas no es igual, porque requiere de mayores inversiones en materia de transporte y almacenamiento. Pero allí la apuesta de Sapag, que coincide en buena medida con el interés de las empresas por ampliar el negocio, apunta a convencer al gobierno nacional de que resulta conveniente un precio más elevado. El razonamiento oficial es que el nuevo gas neuquino debe servir para sustituir las importaciones que se traen con los buques metaneros y el gasoil y el fueloil de afuera, pero con un precio más acorde con el mercado internacional. Reuniones como la del viernes, en la que participaron todos los actores involucrados en la industria petrolera (también el gremio), forman parte de una paciente tarea desarrollada por el gobierno local para convencer a las autoridades nacionales de la conveniencia de esta propuesta. Pero en la administración neuquina saben muy bien que, aunque lograra su objetivo, los resultados para la provincia en materia de ingresos recién se comenzarían a sentir a finales del 2012, para el petróleo y en el 2013 y el 2014, para el gas. Ésta es la principal apuesta de Sapag para su segunda gestión y la descripción de pasos y objetivos formará parte de los lineamientos que el gobernador esbozará el próximo 10 de diciembre ante la Legislatura, cuando asuma el segundo período. En su discurso, el gobernador no piensa hacer un balance sino señalar los lineamientos para el futuro, entre los que estarán también “la diversificación económica, el problema ambiental y las cuestiones pendientes en materia social: salud, educación y vivienda”. En el entorno del gobernador advierten que los próximos cuatro años discurrirán en un “marco de prudencia en relación con las cuentas fiscales”, entre otras cosas porque “eso es lo que está haciendo el gobierno nacional en el contexto de la grave crisis financiera internacional”. Por eso, los estrategas oficiales se quieren curar en salud advirtiendo que en el tema salarial “se irá paso a paso”. Y para reforzar su idea recuerdan que con el nuevo aumento de Salud la masa salarial pasará de 5.500 a 5.700 millones de pesos. Sobre quiénes acompañarán a Sapag, a partir del 10 de diciembre, es poco o nada lo que trascendió más allá de lo adelantado por Bertoya, en el sentido de que él mismo y Zulma Reina seguirán en el gabinete, y se integrará el actual presidente del BPN, Omar Gutiérrez. Se supo, empero, que Gutiérrez será ministro de Hacienda y que, a su vez, será reemplazado por su segundo en el banco, Marcos Koopmann. El titular del ISSN, Marcelo Berenguer, quien sonaba para ese cargo, será confirmado en su función actual. Reina iría a Desarrollo Social y el sobischista Jorge Lara, cuyo nombre giró insistentemente en los últimos días, formará parte del gobierno pero en calidad de asesor y no con rango ministerial. El secretario de Recursos Naturales, Guillermo Coco, seguiría también en su puesto y otro tanto ocurrirá con Rubén Etcheverry, titular de Gas y Petróleo del Neuquén. Sapag está modificando la ley de Ministerios para introducir un esquema de “seis o siete ministros”, con “secretarios y subsecretarios que dependerán de las estructuras ministeriales y no directamente del gobernador como ahora”. Antes de fin de año el gobierno firmará con Chevron la renovación de la concesión, el último de los contratos con las petroleras pendiente de resolución. El diferendo entre la empresa y el Estado provincial por un problema impositivo “se zanjó con beneficio para la provincia”. ¿Y Chihuido? En el círculo áulico dijeron que “se hace”, ante la pregunta sobre la posibilidad de que su construcción quedara diferida a raíz de la crisis internacional. “Se hace y pronto, sólo resta que la presidenta lo anuncie”, aseguraron.


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