La verdad de la milanesa



Una campaña no se hace con un sándwich de milanesa”, le dijo Jorge Sobisch hace una semana al periodista de “Clarín” Mariano Thieberger.

Es una gran verdad. Todo lo que se puede hacer con un sándwich como ése, o de chorizo, o de mortadela más una gaseosa es llevar a un tipo a un acto, pero para sacarle el voto hay que hacer mucho más. Sobre todo, ganarse su confianza. De ahí la machacona consigna “Neuquén es confianza”, tan útil para el gobernante como para el candidato.

Para explicar lo que viene gastando desde hace unos tres años en su campaña para llegar al Olimpo político del país, la Rosada, Sobisch explicó: “Nosotros tenemos una fundación que se llama Fundepa y todos los funcionarios políticos de la provincia aportan un porcentaje de su sueldo. Recaudamos cien mil pesos mensuales”, redondeó. Enseguida estimó que una campaña a presidente “puede salir entre 25 y 30 millones de pesos”.

Si es verdad lo de los cien mil mensuales uno, por más confianza que sea Neuquén, algo desconfía, en los alrededor de tres años que lleva de campaña Sobisch ha gastado 3.900.000 pesos, a razón de 1.300.000 pesos por año con el aguinaldo incluido. Quiere decir que, tomando el piso de 25 millones que él mismo dio, en los siete meses que restan de campaña tendrá que gastar 21.100.000 pesos, unos tres millones por mes.

Sobisch aclaró que el aporte de los funcionarios es “voluntario”. Pero a renglón seguido añadió que el que ocupa un cargo político “tiene” que aportar. De modo que tan voluntario no es, porque el “tiene” está usado como sinónimo de “debe”. Pero no hay que detenerse en asuntos que, en estos tiempos, son minucias, como lo sería también objetar que el Estado se ocupe de retener el porcentaje destinado al candidato para luego depositarlo en la cuenta de una fundación que el mismo candidato preside.

Lo que sí importa es el cómo, en esos siete meses (lo que él llama “la etapa fuerte de la campaña”), hará Sobisch para juntar de gastarlos él ya sabe los 20.400.000 pesos que le faltarán después de recaudados los cien mil mensuales de los “funcionarios políticos”, así llamados los que pertenecen al MPN, que deben de ser el 99%. Es sencillo: “Voy a conseguir adhesiones de empresas”, dijo.

Algunas personas creían que las empresas (no cualquiera, sino las contratistas del Estado) ya venían aportando, por supuesto que voluntariamente. Pero aunque no sea así, las hay con recursos suficientes como para hacer aportes sustanciales. De modo que aquellos que no creen todavía que Neuquén es confianza quedarán satisfechos con que se publique mensualmente el detalle de los aportes.

Finalmente, una minucia más. Resulta que entre los fines y objetivos de Fundepa no figura la financiación de campañas electorales. En mayo del 2005, cuando se inauguró el nuevo y costoso edificio de la fundación, Sobisch discurseó y dijo que Fundepa “tiene una concepción filosófica” y que “fue hecha para que sirva como un instrumento destinado a la creatividad y capacidad que tenemos los neuquinos”.

Con algún esfuerzo interpretativo se podría vincular esa definición con la “creatividad y capacidad” del gobernador para lanzarse hacia la presidencia de la Nación. Lamentablemente, en la misma crónica del acto la prensa oficial informó que, “según su estatuto, el objetivo principal (de Fundepa) es promover la investigación de los problemas económicos, sociales y de organización institucional del país, la provincia y la región patagónica”. Como la financiación de campañas electorales es ajena a ese objetivo, es seguro que en la Dirección de Personas Jurídicas a cargo de Rosana Malianni deben estar analizando la posibilidad de retirarle la personería a Fundepa.

 

JORGE GADANO

tgadano@yahoo.com.ar


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