La vida
color naranja



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Andrés Maripe

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El deseo de jugarlo, el ansia de ganar. La necesidad de cerrar la herida que quedó abierta después de la noche triste de Olavarría, y que de alguna manera le esfumaba el anhelo de volver a verse frente a frente con el rival de toda la vida.

Pero apareció la Copa Argentina y la posibilidad de Deportivo Roca de jugar ante Cipolletti por los puntos, le materializó los sueños al Naranja. No fue antojo ni capricho, sólo ambición y pasión de un grupo de jugadores comandados por un cuerpo técnico que desde el mismo momento que supo que el Albinegro estaría enfrente en la rueda inicial del certamen, se lo fijó como el primer objetivo deportivo de la temporada, pero también como disparador anímico para encarar un Argentino B que será más largo y difícil que la última temporada.

“Antes que Cruz del Sur está Cipolletti. Le queremos dar una alegría a la gente que nos apoyó toda la temporada pasada y se bancó con hidalguía que hayamos perdido la final”, dijo en la previa el entrenador naranja Ricardo Pancaldo, consciente de que los clásicos han sido hecho para ganarlos.

Deportivo Roca supo sacarle el jugo a un partido que rebosa de emotividad y folclore. La comunidad que existe entre hinchas, jugadores y dirigentes, seguramente fortalecerá lazos para el futuro. El Naranja será otro, y Cipolletti también.

Porque ayer, lejos de minimizar el duelo, el equipo de Lorenzo Frutos puso en cancha todo lo que tenía, sabiendo que el golpe anímico, a favor o en contra, impactaría en el ánimo del plantel. Cuando los integrantes del plantel albinegro abandonaron los vestuarios de la cancha de Unión de Allen, algunos jugadores, en su mayoría los que son nacidos y criados en el club, se retiraron con lágrimas en los ojos. A nadie le gusta perder con el rival de toda la vida.

La fiesta inolvidable

Pared de por medio, estaba la fiesta. Tan cálida como la de cabecera oeste que fue ocupada por la parcialidad naranja y que negaba a ponerle fin a tanta algarabía. Sobre un banco, alzando las manos estaba Fernando Fernández, el gestor del primer gol del Depo que convirtió Cristian Taborda, y que cambió el destino del partido.

“Cuando nos sacamos de encima el complejo de que estamos en una categoría inferior a ellos, creo que empezamos a ganar el partido. Demostramos que esto es fútbol y que en los clásicos, no importan las categorías”, afirmó FF, quien además destacó la integridad de un grupo que se mantuvo casi intacto para ir por la revancha esta temporada.

“Se quedaron la mayoría de los chicos y eso es muy importante. Además, los que se sumaron para este año son muy buena gente. Entre todos vamos a intentar sacarnos la espina que nos quedó de la temporada pasada. Este partido marcó el comienzo”, completó Fernández.

Cuando se aleja del micrófono, el asistidor del primer tanto se abraza con el artillero que regresó a Roca para volver a sentir esa sensación de gritar un gol cara a cara con cientos de hinchas colgados del alambrado. “Todavía se me eriza la piel. Ver a toda esa tribuna que se venía abajo. Festejar a grito pelado con la gente fue increíble”, rememora Cristian Taborda, en un vestuario que hervía de música y felicidad.

“Fue muy importante empezar ganando. Fuimos inteligentes y pusimos todo lo que había que poner. Por eso ganamos el partido. Ahora hay que estar tranquilos y comenzar a planificar todo lo que se viene”, cerró el goleador santafesino.

Cuando Roberto Muñoz agredió a Fernández en el área y el árbitro marcó el penal, nadie le sacó el balón de las manos a Darío Sand. El ‘1’ se encargó de la pena y ahora no sólo los salva sino que también convierte goles. “Me tenía confianza. Lo hablamos con los chicos de que si estaba la posibilidad lo iba a patear yo”, contó el arquero.

Antes del encuentro, Pancaldo manejaba un par de dudas. Una de ellas fue finalmente el ingreso de Damián Jara por Diego Guevara, pero no a pocos sorprendió el ingreso de Maxi Prioreschi por Alejo Gelatini, que parecía número puesto.

El Ruso tuvo un gran partido y dijo que la explicación hay que buscarla “en la pretemporada perfecta que tuvimos. Además le pusimos garra y fútbol, y al que le tocó jugar dejó todo porque así tiene que ser, porque así son los clásicos. Este es un grupo muy unido en el que cualquiera puede jugar”, amplió Prioreschi.

Leonardo Petricio

El festejo de los jugadores del Depo en la intimidad del vestuario allense.

“Deportivo Roca nunca se salió del libreto”. Análisis de Sebastián Busader.

Cristian Taborda abrió el marcador

Empate de Henry Sáez

Palomeque le marcó a su ex equipo

El arquero Sand marcó contra Cipolletti


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