La violencia estuvo adentro



opinión

Los hinchas dieron una lección de corrección durante el clásico entre Cipolletti y Roca, algo de lo que no podrán enorgullecerse los jugadores, protagonistas de un partido duro, friccionado y llevado al límite del combate. Los directivos de ambos lados se preocuparon porque se trataba de un partido de alto riesgo y también porque las condiciones de seguridad del estadio de Unión no eran las mejores. La Policía de la provincia dispuso de un operativo acorde con la alarma que generaron los mismos directivos, el periodismo –tendremos que hacer un mea culpa- y algunos políticos, sobre todo por las declaraciones dramáticas de los intendentes Alberto Weretilneck y Luis Albrieu. Más de 200 policías de diferentes ciudades de la provincia, 20 efectivos ‘infiltrados’, grabaciones, cacheos y demás acciones transformaron Allen en una localidad sitiada. Pero el fútbol muchas veces da lecciones y los hinchas también. Hubo ‘folclore’ del bueno afuera de la cancha –salvo algún que otro cántico agresivo o discriminatorio– y bastante violencia adentro. Las patadas, las provocaciones y los gestos malintencionados estuvieron a la orden del día. Fueron, la gran mayoría, luchadores con botines. El clásico se calentó de adentro hacia afuera. Pero así y todo, los hinchas de Cipolletti se retiraron tranquilos y cabizbajos y les permitieron la fiesta a sus rivales. Mientras tanto, en la zona de los vestuarios seguían los gritos y las escaramuzas.

Juan José Thomes


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