Lagomarsino: “Alberto me dijo que el arma era para cuidar a sus hijas”
“Ese día pensé: ¿qué carajo estoy haciendo acá?” confesó el dueño del arma que mató al fiscal Alberto Nisman en una entrevista exclusiva en el último número de “Rolling Stone”. <a rel="nofollow" href="http://www.rionegro.com.ar/diario/lagomarsino-no-se-por-que-no-estan-las-huellas-en-el-arma-6153563-9532-nota.aspx" target="_blank">Esta misma semana se conoció otra que concedió al diario El País de España. </a>
MUERTE DE NISMAN
El experto en informática Diego Lagomarsino, quien le entregó a Alberto Nisman el arma que le provocó la muerte, aseguró que la pistola “era como un medicamento vencido” porque “realmente fallaba”.
“Andaba para el orto”, sostuvo Lagomarsino en referencia a la pistola Bersa en una entrevista con la revista Rolling Stone y enfatizó: “Si un chorro me agarraba con esa pistola me recontra cagaba a tiros. Era como un medicamento vencido”.
Asimismo, aseguró: “Sé que no voy a volver a la normalidad. El otro día le decía a la psicóloga: ‘Siento que Diego sólo quedó físicamente, que me hicieron un agujero y me sacaron el contenido’. Alguien me dijo: ‘Bueno, son enseñanzas de vida’. Sí, pero yo hice un doctorado en una semana. Todo esto me reventó el cerebro”.
En cuanto a su relación con Nisman, describió: “Algunas cosas me las comentaba. Pero él tenía una particularidad: te contaba lo que quería él y no iba más allá”.
También relató que Nisman lo llamaba “a cualquier hora” y afirmó: “Por ejemplo, me llamaba un domingo a las seis de la tarde, yo estaba en el supermercado, y me decía que tenía un problema”. Luego sostuvo: “Era de esos tipos que no aceptan que hay variables que uno no maneja: la cola del supermercado, el tránsito, las inundaciones”.
Cómo se gestó la entrevista con Rolling Stone
El periodista Pablo Plotkin cuenta detalles sobre por qué el técnico informático accedió en exclusiva a hablar con un medio argentino.
“Pocos días después de conocida la muerte de Alberto Nisman, surgió una hipótesis de que el técnico informático era agente encubierto. Dicha hipótesis fue alimentada también por el abogado José Iglesias, papá de Pedro (fallecido en Cromañón), que dijo que Diego Lagomarsino, en el verano de 2005, espió durante dos semanas a familiares de víctimas de la tragedia, haciéndose pasar por fotógrafo documental.

“Según declaró Iglesias (que, consultado por Rolling Stone, lo ratifica), Lagomarsino presenció reuniones e incluso estuvo en su casa, sacando fotos en la pieza de su hijo. A través de sus abogados, Lagomarsino negó la acusación y aseguró que nunca había estado en la casa de Iglesias.
“En medio de estas versiones, a comienzos de febrero se filtró en la web un video de un supuesto Lagomarsino en una manifestación en Tribunales durante la primera sentencia del juicio por Cromañón, en 2009. El video fue publicado en algunos portales oficialistas como un elemento que venía a reforzar el testimonio de Iglesias. Sin embargo, el que aparecía en las imágenes era yo, que casualmente tengo un cierto parecido físico con Lagomarsino.
“Publiqué de inmediato una aclaración en Twitter y “la prueba” fue bajada de los portales, mudándose a los medios opositores en calidad de “operación desactivada” por un periodista de Rolling Stone.
“Aun cuando mi aclaración no dejaba sin efecto la acusación de Iglesias, la versión de Lagomarsino como agente encubierto perdía peso. Un par de días después, mientras encarábamos la cobertura del caso Nisman para RS y yo trataba de salir de ese círculo bizarro en el que me veía metido, llamé a Rusconi pidiendo una entrevista con su defendido. Habían acordado no dar ningún reportaje a un medio local, pero Lagomarsino creía que me “debía una nota por decir la verdad y haber dado la cara”.

“La entrevista, entonces, se desplegó en dos encuentros, en los que Lagomarsino habló sin la supervisión de sus abogados. Respondió ampliamente sobre su trabajo, la relación Nisman y sobre el episodio que le cambió la vida. “Todo esto es muy loco”, repetía, medio pálido, frente a la cámara de Ignacio Arnedo. “’Qué hago yo posando para la Rolling Stone?”
Párrafos salientes de la entrevista
Las tareas que cumplía Lagomarsino. “El flaco labura con un fiscal que lleva la causa más grosa del país, no va a la fiscalía, trabaja a requerimiento, cobra 40 lucas -aunque en realidad me quedaban menos de 30, restando los impuestos-, es experto en informática… (sic.) Doña Rosa se debe imaginar que yo trabajaba con satélites de la NASA. Algo raro hay ahí, ¿no? O se lo garcha, o le hace la inteligencia, o no sé qué.”
Intermedio entre psicólogo y técnico. “Lo mío es más el hardware. Yo digo que soy un intermedio entre un psicólogo y un técnico, porque estaba entre el usuario y la máquina. Mirá vos: ¡hablo de mi trabajo en pasado! (…) Todo el tiempo busco el reconocimiento del otro, es algo que estoy viendo con la psicóloga. El que digan: ‘Che, qué genio Diego que me resolvió el problema que tenía en el iPhone’.”
Lidiar con limitaciones. “Sinceramente, por momentos me sentía más un psicólogo. O sea, yo no soy Bill Gates. En este trabajo uno tiene que lidiar con las limitaciones del otro y con las propias.”
Nisman se enojaba rápido. “(…) Él tenía una particularidad: te contaba lo que quería él, y no iba más allá. Si él te decía -y pongo un ejemplo totalmente fuera de la realidad-: ‘Voy a pedir la detención de Cristina’, y vos le decías, ‘Ah, mirá vos, ¿y cómo creés que pegaría esto…?, él enseguida te interrumpía: ‘No, pará, pará, ¡no me empieces a hacer preguntas como me hacen todos!’ Se enojaba rápido [Mira hacia arriba, como si le hablara directamente a Nisman] No te estoy criticando… (sic.) Fijate la capacidad de trabajo que tenía: tuvieron que poner un equipo de cuatro fiscales en la investigación AMIA para reemplazarlo.”
Pedido del arma por parte de Nisman. “¿Vos tenés consolador en tu casa?” (…). “¿Te chocó la pregunta la pregunta? Bien. A mí me chocó de la misma forma que Nisman me pregunte por un arma. Mi pensamiento fue: ‘¿Qué está diciendo este pibe?’ Si Nisman me hubiera dicho ‘¿me conseguís merca?’, ponele, como están diciendo ahora yo le llevaba droga, me hubiera sonado igual de delirante.”
Pedido de ayuda. “Uno está preparado para ciertas emergencias: un corte de luz, un accidente doméstico, pero un fiscal que teóricamente se mata con un arma tuya… Hasta ahí yo todo lo que sabía es que le había dado un arma y que dos días después había aparecido muerto. Llamo al esposo de un amiga, abogado, y no me contesta. Llamo a un amiga que es juez de Lomas y le digo: ‘Pasó esto, ‘¿qué hago?’ Me dice: ‘Averiguate cuál es el juzgado y andate a Tribunales’.”
Casualidades. Mientras iba manejando bajo la lluvia por Panamericana camino al Centro, encendió la radio para escuchar detalles del caso. En Mitre, Marcelo Longobardi estaba entrevistando a Nisman. Era una grabación, por supuesto, pero el efecto que tuvo sobre Lagomarsino fue dramático (…). “Se me puso negra la visión, literalmente. Me bloqueé.” (…) “Me desvanecí.” (…) “Mirá las cosas que se hubieran dicho si el único testigo se mataba en la Panamericana. ¿Ves que las casualidades existen?”.
¿Suicidio? ¿homicidio?. “No, no tengo ninguna idea de lo que pasó, porque se me contradice todo. Pienso ‘se suicidó’ y no me parece razonable, considerando su personalidad y la situación en la que estaba. Entonces pienso ‘ah, se mató porque lo estaban apretando’. No, pará, también sería muy extraño. ¿Y si había un tipo adentro? Todo se me mezcla, y gracias a Dios no soy el que tiene que investigarlo”.
Cristina Kirchner. Afuera del bar lo espera un Renault con dos custodios que le asignó el Ministerio de Seguridad por orden directa de la Presidenta. (…) “Cristina primero me pelea pero después me cuida.”
Después de la adrenalina, la depresión. “No soy ningún estafador, no maté a nadie, no hice ninguna cosa rara, pero a veces parece que tenés que convencer a los demás. El otro fin de semana estuve muy mal. Pésimo. Te juro que si no tuviera hijos… Es como que me caen las fichas. Al principio estaba con mucha adrenalina y no entendía nada…” (…) “Soy un pelotudo. Sabés qué pasa… Que me cague la vida yo es una cosa, pero que se la cague al resto… No tiene nada que ver, ¿entendés? Se la cago a mi mujer, se la cago a mis amigos, se la cago a mis hijos. Se la cago a todo el mundo.”
“Si no me cuetié”. “Obviamente si no me cuetié con eso no me cueteo con nada. En un momento Fito dice: ‘Ya no existen lazos, al menos para mí, ya tomé pastillas y sigo sin dormir…’ Ese ‘track, track’ lo tengo acá (se señala la sien), todo el tiempo.”
Nisman era muy obsesivo. “Yo puedo hablar de cualquier cosa”. (…) “Podemos hablar todo el día de Banfield… Pero él hablaba sólo de lo que él quería. Insisto [vueve a mirar para arriba]: No te estoy criticando… (sic.) Son rasgos personales. Era muy obsesivo.”
Error. “Alberto me dijo que el arma era para cuidar a sus hijas. Mi error fue decir que sí pero, sabés qué, hoy dudo que haya sido un error. Estoy diciendo una estupidez, pero ¿qué pasaba si con esa pistola evitaba que le pegaran un balazo, o que les hicieran pasar un mal momento a sus hijas? Es algo que me planteé 20 mil veces por noche”.
Fuente: Rolling Stone
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