Lanús, el campeón que impuso el juego de barrio

Lanús tuvo un primer semestre arrollador y aportó dos títulos más a sus vitrinas. De la mano de Almirón, jugó un fútbol de altísimo vuelo.

Redacción

Por Redacción

Uno de los grandes ganadores del año fue, sin dudas, Lanús. El Granate conquistó el Torneo de Transición 2016 goleando a San Lorenzo en la final (4-0 que pudo ser más), la Copa del Bicentenario ante Racing y, en el cierre del actual torneo, volvió a posicionarse arriba luego de algunos traspiés.

El rendimiento del Granate, conducido por Jorge Almirón, fue altísimo durante el campeonato ganado. Tuvo grandes individualidades en un nivel superlativo, claro. Pero la principal virtud del Grana fue otra.

Lanús jugó como juegan los equipos que, a la larga, marcan de alguna forma una etapa histórica en el club. La Máquina de River, el Boca de Bianchi, el Estudiantes de Zubeldía, el Racing de José o el Independiente del Bocha. Todos ellos, equipos con mote propio, reconocidos por sus (diversas) formas de jugar. Los rivales sabían como salían, pero no podían ganarles. Y con el Grana campeón de Almirón pasó algo similar. Lanús basaba gran parte de su ventaja en el fulbito, pero no en aquel con toques intrascendentes a los costados y “tiki tiki” innecesario. No. Al Grana no le pesaron los escenarios complicados, y cada cancha que pisó se convirtió en potrero para los de Almirón. Recién sufrió su primera derrota en la séptima fecha, ante Racing. Aún así, levantó cabeza y se recuperó venciendo 2-0 a Boca en un partido durísimo en La Fortaleza. Punzante por las bandas, casi siempre jugando por derecha y reinventándose por izquierda cuando el juego lo pidió, Lanús pasó con más gloria que penas por un torneo muy disputado, incluso ante un Estudiantes y un Atlético Tucumán de gran nivel.

Así llegó, victoria doble en el clásico del sur mediante, a la gran final. En la vereda opuesta estaría San Lorenzo, con un récord de 10-4-2 en sus 16 partidos y un funcionamiento que también le daba esperanzas a los de Boedo. La final fue más parecida a una exhibición que a una final propiamente dicha, con baile incluido. Y luego estaría el título ante Racing, claro.

Este Grana será recordado por siempre en La Fortaleza como aquel que apostó al barrio y lo sacó a pasear en cada cancha del fútbol argentino, casi siempre con éxito.

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“El éxito llega cuando lográs un compromiso con el trabajo, el equipo y sobre todo la idea. Jugamos siempre en un muy buen nivel”,
afirmó Jorge Almirón luego de la obtención del primer título de la temporada.

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