Las bajas propias presionan a Bush para definir el retiro de tropas

Una nueva jornada sangrienta en Irak, con víctimas estadounidenses, amenaza con minar el frágil respaldo público que tiene el presidente George W. Bush por su gestión de la guerra.

Con los de ayer, el número de muertos desde la invasión en marzo del 2003 asciende a 1.811. A las bajas militares se sumó la muerte de un periodista freelance por un francotirador. La insurgencia anunció además que ha capturado vivo a otro marine de Estados Unidos.

Los últimos acontecimientos estuvieron de alguna manera eclipsados en los medios de Estados Unidos, que han concentrado la atención principalmente en las caminatas espaciales del Discovery y el milagroso escape de más de 300 personas de un avión en Toronto.

El hecho de que los admirados y emblemáticos marines de Estados Unidos hayan sufrido un nuevo revés podría pesar en la opinión pública, luego que recientes encuestas demostraron un nerviosismo creciente entre los estadounidenses por el costo de la guerra en Irak.

Mientras Bush descansa en su rancho en Texas, sus asesores políticos se exprimen el cerebro delineando políticas de corto plazo en vista a las cruciales elecciones de mitad del período en el Congreso, que se celebrarán en 2006. Un 82% de los estadounidenses encuestados por Foreign Affairs and Public Agenda reflejó un alto grado de preocupación, y la creencia de que la guerra en Irak estaba provocando muchas bajas.

Conscientes de la caída en la aprobación de la gente, destacados funcionarios de EE. UU. están hablando abiertamente de una reducción del número de tropas en Irak, y a su vez presionan a los líderes iraquíes para que aprueben rápidamente una constitución. Bush se ha negado a brindar una fecha para retirar los 138.000 soldados estadounidenses de Irak. Pero la revista Newsweek informó que Washington tiene planes de reducirlas a 80.000 el año próximo y a 60.000 para el final del 2006. En el terreno político, un retiro parcial de las tropas le darán a Bush el margen para apuntar al progreso de Irak luego de las elecciones del 2006. (AFP)


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