Las chacras de Bariloche se orientan al agroturismo
Para los productores agrícolas de Bariloche competir no es tarea fácil. El clima no es de los mejores aliados y los rendimientos en la cosecha siempre son bajos. Allí muy cerca, en El Bolsón, los resultados son distintos y más alentadores. Sin embargo, los chacareros barilochenses no se quedaron de brazos cruzados, orientaron sus predios al agroturismo y les va bien.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La incipiente actividad agrícola que se desarrolla en el área periférica de esta ciudad está orientada cada vez más hacia la producción orgánica y en especial al agroturismo.
Productores y técnicos coinciden en que la viabilidad de los emprendimientos tendrá a futuro ese perfil y ya hay chacras trabajando con turistas en pequeña escala. Los mejores precios de los productos, en especial la fruta fina, se consiguen con la venta en fresco y los visitantes son un público que se deja tentar fácil.
Es sabido que a nivel de rendimiento productivo Bariloche no puede competir con El Bolsón y el resto de la comarca del Paralelo 42, donde existe un clima más favorable y se logran mejores resultados. Pero las chacras locales pueden aprovechar el mercado naturalmente más grande que ofrece una ciudad de 100 mil habitantes y el plus de 500 mil turistas que llegan cada año.
De esta forma, la venta al instante de la fruta o las hortalizas recién cosechadas tienen un atractivo digno de ser aprovechado.
El responsable local del proyecto Pro Huerta del Inta, Juan Kiessling, explicó que los productores de El Bolsón tienen rindes en frambuesa y frutilla de 10 a 12 mil kilos por hectárea con picos de hasta 20 mil, cuando en Bariloche las pocas experiencias «bien manejadas» no pueden superar la mitad de ese kilaje.
«Pero en El Bolsón la mayor parte de la fruta va a la industria, mientras que aquí puede encontrar mercado para su venta en fresco, que tiene un valor hasta cinco veces superior», señaló.
La chacra «La Alpina», ubicada en Península San Pedro, es la que tiene el proyecto de agroturismo más desarrollado. Su propietario es Claudio Contogiorgakis, quien contó que comenzaron vendiendo verduras orgánicas a domicilio y ahora también reciben turistas en su establecimiento, donde pueden observar la actividad agrícola y también tienen a disposición un restaurante con platos preparados en base a sus propios productos.
Dijo que en esta primera etapa les está costando hacer pie «porque la realidad económica es difícil para todos», pero está conforme «por la gran respuesta de la gente».
Está convencido de que la oferta de su chacra (que tiene 18 hectáreas) puede representar muy bien la mixtura entre el carácter de «colonia agrícola» con el que nació Bariloche hace un siglo con el fuerte perfil turístico que adquirió en las décadas posteriores.
Otras experiencias reconocidas son las de las chacras La Ponderosa y Paso Flores, ubicadas estas últimas en el barrio «Las Chacras», al este de la ciudad.
La Ponderosa es la que tiene la producción de frambuesas más importante de Bariloche y Paso Flores es la única cuyo propietario, Gerardo Rentschler, vive exclusivamente de la actividad agrícola. En las 12 hectáreas protegidas por añosos árboles tiene vacas lecheras, gallinas y otros animales de granja, además de dedicar una amplia parcela al cultivo de verduras y también a la frambuesa y otros frutales.
Un clima que le juega en contra
El epicentro regional de la producción de fruta fina es El Bolsón, que no sólo tiene un promedio anual de temperatura que es superior en 2 grados al de Bariloche, sino una ubicación privilegiada, en un valle cerrado y transversal donde inciden mucho menos los fuertes vientos patagónicos.
El técnico del Inta Juan Kiessling dijo también que Bariloche tiene mayor número de heladas en época de producción. Aún así, en los últimos años la rudimentaria fruticultura que se practica en esta ciudad avanzó en la aplicación de riego por goteo, fertilizantes y podas controladas que permitieron alcanzar mayores rendimientos.
Aunque en parcelas muy pequeñas, existen en el área circundante de la ciudad una decena de productores que trabajan especialmente con frambuesas, y en menor medida con frutillas, parrillas, grosellas, boisemberry y cassis. Abundan también las plantas de manzana (desparramadas, unas 20 hectáreas), ciruela, cereza y guinda.
Pero siempre la productividad está condicionada por la crudeza del frío y el viento, que no padece el área del Paralelo 42, que está ubicada a 400 metros menos sobre el nivel de el mar.