Las claves de un partido complicado

En San Juan, Cipolletti perdía 0-2 y con fútbol y coraje lo empató.



SAN JUAN (Joaquín Peralta- Enviado especial).- El empate que consiguió Cipolletti el domingo en San Juan tiene algo de parecido de la victoria que consiguió en Mar del Plata hace unas semanas, pero a la vez tiene muchas diferencias. Se vio en desventaja y asumió los riesgos de salir a buscar el empate y después de mucho tiempo levantó un resultado adverso fuera de casa.

Por momentos, con Desamparados fue superado en el juego, pero en parte del partido lo emparejó y hasta jugó mejor. Y así como pudo estar abajo mucho antes, también pudo ponerse al frente.

En el fútbol no siempre gana quien lo merece, pero sin dudas un aspecto a resaltar de este Cipolletti es que está asumiendo riesgos. Más allá de que si le salen las cosas o no, no es un equipo que sale a ver qué pasa cuando tiene que jugar de visitante.

 

Lo táctico como argumento

 

El esquema 3-4-1-2 utilizado por Domingo Perilli en algunos partidos y que no le dio los resultados esperados, habla a las claras de un equipo que no es mezquino, que no sale a defenderse pensando el 0 a 0.

Las circunstancias del partido hicieron que esa disposición táctica pase a ser muy relativa porque también quedó demostrado que con cuatro atrás se puede perder feo.

El domingo Cipolletti tuvo algunos baches en el medio, sobre todo por la izquierda, y que Julio Balmaceda aprovechó al máximo. Cuando logró emparejar el juego ya se encontraba abajo en el marcador. El segundo gol, apenas iniciado el complemento hizo revivir fantasmas, pero rápidamente Jorge Juli sacó a un mediocampista, Ancatén, que estaba lesionado, y puso a Javier Muñoz, dando muestras de que no estaba entregado y que asumiría riesgo.

Hay que dejar una cosa en claro. Antes del descuento, Cipolletti podría haber recibido uno o dos goles más, pero la estupenda tarea de Raúl Ruiz lo mantuvo con vida. La entrada de Muñoz le dio más peso ofensivo obligando a los laterales rivales a no pasar más al ataque.

El empate no era una utopía y por eso el técnico se la volvió a jugar poniendo otro delantero más, Rodrigo Siravegna. Y fue el cordobés, que persiguió a cuanto rival se le cruzó, el que puso la igualdad. Mérito del entrenador y de los mismo jugadores, que dejaron el alma en cada pelota ante un intenso calor. Incluso quedó la sensación de que si Muñoz no hubiese sido expulsado, Cipolletti podría haber tenido alguna chance más.

El 'albinegro' dio un paso más hacia la clasificación, que podrá abrochar en los partidos que le quedan como local, pero volvió a demostrar que fuera de casa tiene fútbol para discutir el ascenso.


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