Las cuentas de Bariloche: “cuadruplicaron la deuda”
“Es de esperar que el próximo gobierno tenga la lucidez suficiente para encarar los problemas de fondo y darle un corte a tanta desidia, por llamarla de una manera muy suave”, señaló Jorge L. Fernández Avello
Leyendo las últimas declaraciones de la intendenta saliente en Bariloche donde dice “me voy por la puerta grande”, no tengo otra reflexión que hacer que, si la puerta es grande, ¡la deuda es inmensa! Bariloche queda endeudada como nunca antes en su historia. El desbarajuste en los números de la Municipalidad, la cantidad de empleados (contratos) nombrados a último momento, los fondos enviados por Nación y usados para pagar salarios, la deuda con el Soyem que vienen pateando desde hace al menos dos años, hacen que el ambiente en el Municipio no sea el mejor, y la idea de irse por la puerta grande y dejar el mandato en “paz social” dista mucho de ser algo más que una frase, porque en los hechos todo esta muy mal y la próxima gestión tendrá que lidiar con un Municipio devastado en todas sus áreas, nada imposible de hacer si se aplican normas que involucren a todos los barilochenses para poder sacar nuestra ciudad adelante. Se van quienes han provocado un desastre mayúsculo, aunque muchos de ellos se reciclan como concejales, cosa casi inentendible para un ciudadano común que ve que quienes acompañan gestiones desastrosas nunca pagan por su responsabilidad o corresponsabilidad, porque señores aquí hay que hablar claramente: los funcionarios deben algún día enfrentar con su patrimonio y su propia libertad el hecho de provocar daños al erario público y la ciudad, sin que esto les provoque ningún reproche por parte de la Justicia o el organismo de control que pueda hacerles pagar por los platos rotos que nos dejan. Quienes apoyaron y consintieron deberían ser juzgados como corresponsables del mal manejo de la cosa pública. Y lamentablemente creo que estamos muy lejos de que eso ocurra. Pero que sepan los que llevan a cabo estos actos que los ciudadanos comunes sabemos quiénes son, y más allá de no tener el poder para lograr que paguen por sus malas praxis, no se nos olvidan ni sus caras ni sus nombres. Es de esperar que el próximo gobierno tenga la lucidez suficiente para encarar los problemas de fondo y darle un corte a tanta desidia, por llamarla de una manera muy suave; a este mamarracho que algunos todavía quieren ensalzar como un buen gobierno, al que ingresaron con una deuda que luego cuadriplicaron. Pero eso sí, se van por la puerta grande… Mis abuelos a estos dichos les respondían “caraduras y sinvergüenzas”, pero claro, los tiempos cambian, ahora les dicen “malos manejos” o “no tuvimos suficiente tiempo”. La desvergüenza de algunos parece ser un camino sin retorno, porque aun con todas las pruebas en contra hacen folletos y libritos de la gestión de gobierno que los colocan más cerca del Melchor Romero que de una autocrítica, que seguramente todos hubiéramos tomado como un acto de grandeza, algo que parece quedo en el olvido de todos y todas. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
La gente opina
Leyendo las últimas declaraciones de la intendenta saliente en Bariloche donde dice “me voy por la puerta grande”, no tengo otra reflexión que hacer que, si la puerta es grande, ¡la deuda es inmensa! Bariloche queda endeudada como nunca antes en su historia. El desbarajuste en los números de la Municipalidad, la cantidad de empleados (contratos) nombrados a último momento, los fondos enviados por Nación y usados para pagar salarios, la deuda con el Soyem que vienen pateando desde hace al menos dos años, hacen que el ambiente en el Municipio no sea el mejor, y la idea de irse por la puerta grande y dejar el mandato en “paz social” dista mucho de ser algo más que una frase, porque en los hechos todo esta muy mal y la próxima gestión tendrá que lidiar con un Municipio devastado en todas sus áreas, nada imposible de hacer si se aplican normas que involucren a todos los barilochenses para poder sacar nuestra ciudad adelante. Se van quienes han provocado un desastre mayúsculo, aunque muchos de ellos se reciclan como concejales, cosa casi inentendible para un ciudadano común que ve que quienes acompañan gestiones desastrosas nunca pagan por su responsabilidad o corresponsabilidad, porque señores aquí hay que hablar claramente: los funcionarios deben algún día enfrentar con su patrimonio y su propia libertad el hecho de provocar daños al erario público y la ciudad, sin que esto les provoque ningún reproche por parte de la Justicia o el organismo de control que pueda hacerles pagar por los platos rotos que nos dejan. Quienes apoyaron y consintieron deberían ser juzgados como corresponsables del mal manejo de la cosa pública. Y lamentablemente creo que estamos muy lejos de que eso ocurra. Pero que sepan los que llevan a cabo estos actos que los ciudadanos comunes sabemos quiénes son, y más allá de no tener el poder para lograr que paguen por sus malas praxis, no se nos olvidan ni sus caras ni sus nombres. Es de esperar que el próximo gobierno tenga la lucidez suficiente para encarar los problemas de fondo y darle un corte a tanta desidia, por llamarla de una manera muy suave; a este mamarracho que algunos todavía quieren ensalzar como un buen gobierno, al que ingresaron con una deuda que luego cuadriplicaron. Pero eso sí, se van por la puerta grande... Mis abuelos a estos dichos les respondían “caraduras y sinvergüenzas”, pero claro, los tiempos cambian, ahora les dicen “malos manejos” o “no tuvimos suficiente tiempo”. La desvergüenza de algunos parece ser un camino sin retorno, porque aun con todas las pruebas en contra hacen folletos y libritos de la gestión de gobierno que los colocan más cerca del Melchor Romero que de una autocrítica, que seguramente todos hubiéramos tomado como un acto de grandeza, algo que parece quedo en el olvido de todos y todas. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
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