¡Las estatuas están vivas…!

Todos los secretos de actores y bailarines que cada domingo personifican a seres mitológicos



NEUQUEN (AN).-Carne y hueso. Muchas técnicas para que ese cuerpo les responda en la quietud, tiempo de investigación para cada temática, la invención de cada uno en la creación individual y colectiva y el sometimiento a cremas que atemperen los estragos de los productos químicos en la piel. Combinar sabiamente estos elementos da por resultado ¡una estatua!

Casi no quedaron aspectos por charlar con los mármoles vivientes Paula San Martín, Rodrigo Chavero, Mauricio Morón, Ariel Quiroz y Carla Garza.

Cerca de seis horas les insume cada jornada a actores y bailarines la puesta en escena que, entre las 21 y 23 de los domingos, realizan en la Fuente Cibeles, avenida Argentina e Independencia.

Estatuas. Nos quedamos extasiados pero sabemos tan poco.

El arte callejero suele ser el hermanito pobre de una familia de por sí huérfana. No cualquiera puede llevar a buen puerto ese cuadro magnífico que cambia a cada minuto, en sucesiones de imágenes estáticas.

Es una verdadera puesta en escena que exige poner el cuerpo, manejar hasta las necesidades vitales -como rascarse o hacer pis-, tener un control absoluto de sí mismo y un conocimiento de “lo que va y existe por dentro”, cómo repartir el peso y soliviantarlo en la siguiente postura, cuáles articulaciones van rotando, la respiración abdominal.

A la vez, frenar la procesión del pensamiento, relajarse e improvisar, estar ensimismado y a la vez pendiente de lo que sucede en el entorno, no inmutarse ni sobresaltarse aunque les jueguen una broma pesada, usar la mirada para calmar a un niño o para hallar la energía de la gente. Abrir los ojos cuando necesitan alimentarse del público, cerrarlos para hallar su fluir interior y concentrarse, capturar el movimiento y congelarlo, crear un personaje extraordinario y efímero, nuevo cada dos minutos, coordinar con los demás compañeros.

Ante este panorama ¿alguien se le anima al oficio?

¿Cómo nacieron las estatuas neuquinas?

Todo comenzó hace un año y desde entonces se han inspirado en las griegas, personajes étnicos de diversas culturas como se observan en las puestas actuales.

Cuando se realizó la muestra de Rembrandt en esta capital, investigaron vestuarios y posturas de sus figuras y las “estatuarizaron” en vivo; también para esta Navidad recrearon personajes bíblicos y para el aniversario de Neuquén fueron pioneros.

Desde la estética, tienen el asesoramiento de la artista plástica Ana Zitti, pero cada quien trabaja sobre su personaje sea en la plástica, fotografías o historia y luego lo llevan a los diseños de ropas y maquillajes.

Quién es quién

Los cinco actores y bailarines, que conforman el grupo de las estatuas vivientes, fueron seleccionados por Cultura de la municipalidad por su entrenamiento estudios profesionales. Es un contrato grupal para el ciclo Neuquén Cultural de Verano.

Cada domingo a las 19 se juntan para relajarse, vestirse y maquillarse. Actúan dos horas, desde las 21 y después, deben bañarse con agua muy caliente y detergente. Es la única forma de quitarse la pintura.

Paula se graduó en Mendoza y pronto regresará allá por trabajo y para continuar especializándose. De la ciudad cuyana trajo su experiencia -hace ocho años que hace estatuas- y sus investigaciones.

“Allí nos fuimos poniendo toda clase de potages, hasta que llegamos a descubrir la fórmula justa de esa mezcla entre óxido de cinc y de glicerina. De todos modos tiene toxicidad y a la larga perjudica la piel”.

“En Neuquén se prefirió las estatuas blancas. Peor es cuando se agrega cobre, dorados, plateados: el plomo es aún más dañino” cuenta.

Rodrigo es bailarín, este año se graduará en la primera camada de la Escuela de Danza Contemporánea.

Por estos días se va a Chile, para bailar y en 2005 seguirá su perfeccionamiento en Estados Unidos. Estrenó en diciembre su propia versión del “Bolero” de Ravel. Mauricio es actor y bailarín, forma parte del elenco Claroscuro con el que lleva numerosas puestas -participó en el encuentro provincial de Teatro- y próximamente tendrá su propia producción.

También Carla es actriz y sabe danzas, su trabajo estuvo centrado junto a la directora Elsa Hernández, en puestas callejeras y especializaciones en danza contemporánea con la idea de hacer la carrera en la escuela neuquina. Por estar atareado en sus ocupaciones, faltó a la cita con “Río Negro” el actor y bailarín de Centenario, Ariel Quiroz, otro joven experimentado que aporta sus conocimientos a este nucleamiento neuquino.

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