Las fórmulas del fracaso

Análisis

Algo quedó en claro después de escuchar ayer al flamante equipo económico del gobierno nacional: no hay nuevas ideas para poder enfrentar esta crisis de precios. La dinámica de la economía argentina es enorme. Los problemas aparecen, el gobierno nacional y popular hace lo imposible por taparlos, pero al tiempo vuelven a reaparecer con más fuerza. El último control de precios que lanzó Guillermo Moreno se hizo en febrero del año pasado. Era sobre 500 productos que debían mantenerse congelados por noventa días. Ante el fracaso del exsecretario nace una segunda versión: el proyecto Mirar para Cuidar. Esta nueva ofensiva oficial sobre el control de precios comenzó a fines de mayo pero ya hacia inicios de agosto desapareció de escena, junto con el millar de militantes que habían sido convocados por la presidenta para custodiar las góndolas de todos los argentinos. Con la llegada de Axel Kicillof al frente del Ministerio de Economía, el flamante titular de la cartera volvió sobre los pasos de Guillermo Moreno: reivindicando sus ideas, en diciembre lanzó su canasta de 125 productos con precios acordados junto a las cadenas de supermercados. La realidad en poco tiempo barrió con esta nueva ilusión. El control de precios es una praxis que no tiene antecedentes exitosos en el mundo. Pero el gobierno, carente de alternativas, insiste. Ahora vuelve a poner topes máximos de suba sobre los electrodomésticos y sueña con la vigencia el programa Precios Cuidados, que comenzó a regir a principios de enero y que, por los efectos de la dinámica económica que muestra el país, fue fagocitado por la brutal devaluación de los últimos días. Los controles directos sobre los precios demostraron en estos últimos doce meses que son fórmulas que llevan al fracaso. Sólo hacen efecto en el corto plazo, pero luego generan consecuencias mucho peores en el mediano plazo si no se corrigen las causas de estos desvíos que, para el caso específico de la Argentina, están bien identificados: la inflación y la falta de expectativas.

Javier Lojo jlojo@rionegro.com.ar


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